22 julio 2026

Un anillo de luz

El año 2014 se estrenó la película de ciencia ficción “Interstellar”, del director Christopher Nolan. Esta película se caracteriza, entre otras muchas cosas, porque el director quiso asesorarse exhaustivamente para que fuese realista desde el punto de vista de las leyes de la Física.

 

En una de las escenas, aparecía un agujero negro de Kerr (en rotación) llamado Gargantúa y Nolan quiso que fuese Kip Thorne, Premio Nobel de Física del 2017, especialista en ondas gravitatorias y agujeros negros quien le asesorase sobre el aspecto que tendría.

 

Kip Thorne escribió las ecuaciones que determinan cómo es el horizonte de sucesos de un agujero negro con precisión y estas fueron pasadas a un ordenador, quien las interpretó y renderizó el horizonte de sucesos del agujero negro.

 

Aparte de mostrar un agujero negro tridimensional y no plano, como solía hacerse con anterioridad, el ordenador generó un gráfico que sorprendió a todo el mundo por mostrar una especie de halo brillante superior e inferior al horizonte del agujero negro.

 

Kip Thorne revisó los cálculos y los dio por buenos y al fenómeno en cuestión se lo identificó con un anillo de Einstein, que es una distorsión gravitatoria provocada por la intensa gravedad del agujero negro que ya habia sido identificado en otros fenómenos cósmicos.

 

De esta manera, por primera vez en la historia, tuvimos una imagen realística de cómo debía ser un agujero negro y su entorno inmediato.

 

Lo curioso del caso es que tan solo dos años después (2019), los astrofísicos fueron capaces de fotografiar un agujero negro de verdad situado a una considerable distancia de nuestra galaxia (a 55 millones de años luz de la Tierra), pero gracias a técnicas avanzadas de computación, fue posible obtener una imagen relativamente nítida del objeto.

 

La fotografía no se parecía mucho a la imagen de la película de Nolan, pero cuando pusieron el modelo del agujero de la película de lado, apareció una imagen que coincidía casi totalmente con la fotografía obtenida. Vaya, que era una simple cuestión de perspectiva.

 

Nuevamente, la ficción superaba a la realidad y la adelantaba.