14 diciembre 2006

Vendrán lluvias suaves

Siempre he creído que algunos de los mejores relatos de la ciencia ficción, son relatos breves, que desarrollan una idea o concepto o que juegan con algún aspecto de manera más o menos sutil y deliciosa.

Éste es el caso de “Vendrán lluvias suaves” (“There Will Come Soft Rains”), de Ray Bradbury, una de las piezas que componen la maravillosamente onírica Crónicas marcianas y que toma el nombre del título de un poema de Sara Teasdale escrito en 1920.

El tema del relato es que la naturaleza persistirá mucho tiempo después que desaparezca el hombre. Incluso parte de su obra permanecerá un cierto tiempo, aunque acabará sucumbiendo al canto incesante de la lluvia, los vientos y de los otros elementos, que acaban finalmente derrotando la obra del hombre, poniendo fin a su reinado sobre la Tierra.

El tema es profundo, pero no parece tampoco nada excepcional, de no ser por la manera magnífica en que Bradbury construye el relato, desde el punto de vista de una casa automatizada que ha sobrevivido al holocausto y que repite las tareas que tiene programadas aun cuando ya no hay nadie que pueda beneficiarse de ello.

La casa carece de alma y repite una y otra vez las acciones para las que estaba programada, a pesar de que la catástrofe se cierne sobre ella. Decía Pascal que el hombre es como un junco. El Universo puede aplastar al junco, pero éste, al menos, es consciente de ello. La casa del relato, no.

La inclusión del relato de Teasdale es realmente acertado, ya que poema y relato expresan lo mismo, de diferente manera, complementándose perfectamente el uno con el otro.

El relato destila lirismo por todas partes. Más concretamente, melancolía por un mundo ya desaparecido del que sólo ha sobrevivido una parte mecánica, pero no su alma misma. En cierta manera, se puede establecer una analogía entre las ruinas terrestres de la civilización humana y las ruinas marcianas.

“Vendrán lluvias suaves” es una de las mejores crónicas marcianas y sin duda, de las más conocidas y apreciadas y, posiblemente, uno de los mejores relatos breves de la historia de la ciencia ficción.

3 Comments:

At 1:06 p. m., Blogger manuel__ said...

César Mallorquí hizo una excelente versión del cuento de Bradbury en "El rebaño".
Lo que siempre me gustó de César era la nitidez con que sus cuentos se relacionaban con el trabajo de autores de la edad de oro o de la new wave. Era como tener un autor autóctono de ciencia ficción que hubiera estado adscrito a los movimientos o épocas clásicas de la cf aunque con varias décadas de retraso, y con una calidad semejante a la de los escritores anglosajones que ahora se han convertido en clásicos.
Sus homenajes a Borges, Bradbury, Simak eran cojonudos.
Constrataba con algunos escritores españoles importantes como, por poner un ejemplo, un escritor de cyberpunk que reconocía SÓLO haber leído ¡UN! libro cyberpunk: el Neuromante. En ese panorama, la intertextualidad de César, la forma como integraba en sus cuentos los referentes clásicos de la cf era (es) una auténtica gozada.

 
At 1:00 p. m., Blogger tomas guzman said...

Vendrán lluvias suaves es una de las mejores "crónicas marcianas", pero hay otras buenísimas como el guiño a su querido Edgar Allan Poe, "Usher2" y sobretodo la que para mí es la mejor de las crónicas marcianas y el mejor final de un libro jamas escrito " el pícnic de un millon de años" me parece descomunal.

 
At 1:06 p. m., Blogger tomas guzman said...

Aunque el cuento mas descomunal de Ray Bradbury es para mí "La carretera" lo aconsejo a cualquiera que le guste "Bradbury". Creo que esta en el libro, "El hombre ilustrado" si no me confundo.

 

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