21 septiembre 2007

Bombas ecológicas

Uno de los campos en que la tecnología progresa a mayor ritmo es, sin duda alguna, el de la armamentística. Desde la prehistoria, el hombre se ha especializado en desarrollar armas cada vez más sofisticadas que maten a cuanta más gente mejor.

Un brillante ejemplo de ello es la maravillosa elipsis entre dos escenas de la película de Kubrick, 2001. Una odisea en el espacio, en la que el simio que acaba de descubrir que un hueso sirve para machacar el cráneo de sus adversarios lo lanza hacia el cielo y la escena se fusiona con el de una futurista plataforma espacial de misiles nucleares. Una perfecta elipsis de milenios resumidos en unos pocos instantes.

Leo en prensa que Rusia acaba de desarrollar una nueva bomba de vacío o termobárica con una potencia similar al de una bomba atómica. No está mal. Ya no es necesario recurrir a las fuerzas del átomo para arrasar con todo bicho viviente.

El uso de este tipo de armas, al menos en la ficción, es bastante habitual. El caso más conocido es el uso esterilizador que se le da en Estallido, protagonizada por Dustin Hoffman y Morgan Freeman. También aparecen en el best-seller de Tom Clancy, La caza del octubre rojo.

Lo que más me ha sorprendido, por eso, no es ni la nueva tecnología desarrollada ni su potencia, sino una de las “justificaciones” que han dado los rusos para su desarrollo. En el colmo del cinismo más espectacular, afirman que estas bombas tienen la ventaja de que, a diferencia de las nucleares, no dejan residuos radiactivos.

¡Vaya, pues mira qué bien! ¡A la rica bomba de aire combustible, que mata a todo bicho viviente pero que es la mar de ecológica! Así podemos tener la conciencia tranquila, oye. Exterminar, exterminamos, pero al menos no dañamos en exceso el medio ambiente. ¡Qué tranquilo que me quedo!

Habrá que felicitarles encima por ser tan considerados con el planeta. No, si los malos son los americanos que no paran de lanzar bombas de racimo que lo dejan todo hecho un asco. O los israelíes, con sus bombas de fósforo, que liberan sustancias tóxicas a la atmósfera.

Desde luego, nunca dejará de sorprenderme la capacidad de autoengaño y el morro supino de algunas personas…

2 Comments:

At 1:05 a. m., Blogger Meister said...

Potser no hi haurà una 3a Guerra Mundial, sinó una 1a Guerra ecològica. Jo proposo que enlloc de bombes i armes lleugeres, s'equipin els bombarders amb contenidors d'escombraries i que els soldats facin la guerra amb fregones de segona mà. Ui no, que potser amb el Cillit Bang s'acaben dissolent tots plegats! xD

Sempre podrien tirar-se llaunes al cap els uns als altres quan amb la fregona no en tinguessin prou. Seria la versió "Ecoembes" de la Guerra de l'enciam.

M'agrada la proposta, la podríem aplicar a Puigcerdà per la uni d'estiu... Què et sembla? xD

Salut!

 
At 2:56 a. m., Blogger Akeru said...

Deja que acerquemis labios a tu garganta, y ya nada te importara...

 

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