18 julio 2007

Fin de la Ciencia versus Efecto Star Trek

Repasando recientes noticias científico-tecnológicas tales como investigaciones para desarrollar computadoras cuánticas a partir de los átomos de Carbono-13 de una red cristalina de diamante, la posibilidad de obtener paneles de luz ultrafinos mediante microcélulas de zafiro y plasma o sobre los últimos avances en ingeniería genética y en nuevos materiales, hacen que me pregunte, ¿hasta cuándo la tecnología va a seguir avanzando ofreciéndonos cada vez más maravillas, imaginables tan sólo en el reino de la ciencia ficción hace unos años?

Existe un cierto debate desde hace algunos años entre dos posturas contrapuestas en lo referente al avance de la ciencia y la tecnología. Por un lado están los tecno-optimistas, que creen que la ciencia y la tecnología seguirán evolucionando, si no de manera indefinida, sí durante muchísimo tiempo y que aún quedan muchísimas cosas por descubrir en multitud de campos del conocimiento. Es lo que se conoce como efecto Star Trek, ya que es la filosofía que parece imperar en la conocida serie de televisión.

Por el otro, están los tecno-pesimistas, abanderados por el periodista John Horgan quien, en su libro El fin de la Ciencia defendía este modo de pensar. Según Horgan, la ciencia, sobre todo las ciencias físicas, están llegando a su final y en un futuro no muy lejano, no habrá nada nuevo que descubrir, pues se llegará a una teoría satisfactoria que lo explique todo. Es lo que en física se conoce como una TOE (Theory Of Everything).

Hace unos años, la postura de Horgan estaba parcialmente justificada. Parecía que tras la aparición de teorías de membranas y otras entelequias matemáticas extremadamente abstractas y complejas para explicar el entramado espacio-temporal, partículas y fuerzas de la naturaleza, nunca podríamos encontrar confirmación o refutación experimental para dichas teorías y que nos estábamos moviendo, de facto, en el terreno de la metafísica más que en el de la física.

Sin embargo, la realidad es tozuda. Se descubre que los neutrinos tienen un sabor oscilante, que el Universo se expande de manera anómala y que existe algo llamado “energía oscura” y para mayor inri, el bosón de Higgs sigue obstinado en no aparecer. Los modelos cambian, se simplifican, se complican… todo ello para adaptarse a la nueva realidad.

Lo cierto es que la Ciencia todavía nos depara muchas sorpresas. No creo que hayamos llegado a su fin, aunque tampoco tengo muy claro que el efecto Star Trek vaya a seguir ilimitadamente.

1 Comments:

At 1:13 a. m., Blogger Edu said...

En mi opinión, pensar que ya se ha descubierto todo es un pecar de una inmodestia del tamaño del mismismo enterprise. En tiempos ya hubo quienes decían que ya se había inventado todo, cuando los médicos aún curaban con sanguijuelas y volar era algo impensable, cosa de pájaros y ángeles.

 

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