14 agosto 2007

We all live in a yellow submarine

Hay noticias que de tan surrealistas que son, uno duda que hayan sucedido. Pero sí, la realidad supera con creces a la ficción y además lo hace con una socarronería que pocos escritores o guionistas serían capaces de conseguir.

¿Os acordáis de aquella película de ciencia ficción que se titulaba Capricornio Uno? Para los que no la hayáis visto os diré que se trata de una falsa misión americana al planeta Marte. Los supuestos astronautas están en tierra y harán ver que han llegado al planeta rojo en unos sofisticados platós. Pero algo sale mal en el lanzamiento de la supuesta nave (que explota) y los “astronautas” se convierten en un estorbo a eliminar.

Es la típica paranoia que ha alimentado las teorías conspirativas que afirman que el hombre nunca llegó a la Luna y que todo fue una farsa, que los astronautas estaban en un plató dando saltitos y que todo fue una megamontaje publicitario para fastidiar a los rusos y ganar puntos en la guerra fría.

Sin entrar en divertidas polémicas, acaba de suceder algo parecido, sólo que a menor escala, aunque con consecuencias bastante importantes. A raíz del descongelamiento del casquete polar ártico, todas las naciones que tienen acceso al oceáno Polar Ártico se están disputando el pastel que, no lo perdamos de vista, contiene grandes y jugosas reservas de petróleo.

Uno de los movimientos más mediáticos lo ha protagonizado un submarino ruso que ha ido a plantar la bandera de este país en el polo Norte. Las imágenes fueron retransmitidas por la televisión rusa. Eso sí, con tan mala pata que parece que el presupuesto de la expedición no daba mucho de sí, así que en su lugar transmitieron unas imágenes de la película Titanic. Eso en horario de máxima audiencia y con gran difusión internacional.

Los rusos estaban tan orgullosos de la gloriosa hazaña realizada, que hasta recibieron a los miembros de la expedición con honores de estado. Hasta que alguien se dio cuenta de que las imágenes eran el timo de la estampita. Claro, como será que Titanic la ha visto poca gente…

No, no es broma, palabrita der niño Jezú. Ya sé que la cosa suena a guasa, pero es que esta gente es así. Lo podríamos catalogar de chapuza de proporciones gigantescas, pero es igual, creo que se explica por sí solo y cada cuál podrá ponerle el apelativo que más gracia le haga.

En fin, que me quedo con el submarino amarillo de los Beatles que al menos no tenía mayores pretensiones.

1 Comments:

At 2:46 p. m., Blogger Meister said...

La manipulació és una eina molt utilitzada pels governs. Recordo un escàndol sobre una cançó de Sidonie utilitzada pel govern del PP per una campanya institucional sense permís dels autors ni pagar drets. També conec de primera mà la manipulació del tema Prestige i de com va sortir rebotat en Rolf Tarrach del CSIC.

Realment, d'exemples de "chapuza nacional" n'hi ha a tort i a dret!

Menys mal que hi ets per posar-ho en evidència de la gent que no n'està tant informada!

Salut i continua amb la feina!

 

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