06 enero 2006

El fenómeno Star Trek

¿Qué tiene de especial Star Trek que levanta esas pasiones, sobre todo en Estados Unidos? Desde luego, no es una serie más de ciencia ficción. Las convenciones trekkies hace mucho que dejaron atrás a las convenciones normales de ciencia ficción por lo masivas que suelen resultar y las pasiones que desatan. No es raro (aunque sí extravagante) que haya parejas que se casen disfrazados de oficiales de la Flota Estelar o de klingons en el parque temático de Star Trek. Palabras y expresiones como warp, klingon o beam me up, Scotty se han hecho conocidas entre el gran público y casi todo el mundo sabe quiénes son el capitán Kirk o Mr. Spock.

Star Trek forma parte de la cultura occidental del último tercio del siglo XX y de principios del XXI. ¿Por qué?

La verdad es que no resulta fácil explicar el éxito del fenómeno. Series de ciencia ficción las habido antes y después de Star Trek pero ésta no sólo triunfó, sino que se ha propagado en el tiempo y el espacio, a nuevas generaciones de fans y a todos los países del mundo.

En primer lugar, Star Trek aún siendo un fenómeno genuinamente americano que promociona los valores de la jerarquía, la autosuperación y la camaradería, contiene también otros valores poco frecuentes. Para empezar, aunque en la serie hay muchas batallas, los valores de los buenos (la Federación) se parecen mucho a los de unos Estados Unidos idealizados, pacifistas y pactistas, que aceptan la diversidad racial y que promueven valores como la solidaridad, la falta de codicia o la amistad.

En segundo lugar, transmiten un mensaje positivo y optimista del futuro. Se supone que tras una etapa problemática, los seres humanos se han unido para explorar pacíficamente la galaxia, la pobreza y la guerra han sido desterradas de la Tierra y nadie es juzgado por sus posesiones sino por sus logros personales. Una especie de utopía meritocrática.

Desde luego, no es un mal futuro para la Humanidad y para la Tierra. Esto hace que quienes ven la serie puedan desconectar un rato de la realidad, pero sin escapar de ella, pues los problemas que se exponen en la serie son muy cercanos a nosotros (problemas personales, conflictos raciales, personajes poco éticos, corrupciones políticas, mercaderes sin escrúpulos...) pero enfocados desde la óptica de la ciencia ficción y con una moraleja casi siempre positiva.

Uno de los grandes logros de la serie ha sido crear mediante cinco series (Star Trek (ST), Star Trek: The Next Generation (ST: TNG), Star Trek: Deep Space 9 (ST: DS9), Star Trek: Voyager (ST: VOY) y Star Trek: Enterprise) (ST: ENT) y diez películas un universo fascinante y extraño, poblado de las más sorprendentes criaturas y dotado de una coherencia interna admirable.

Para ello, se han inspirado mucho en la historia humana, exagerando atributos de diferentes civilizaciones o épocas. Así, los ferengis son una especie de ultracapitalistas despiadados, los romulanos son desconfiados e imperialistas, como los romanos, los klingon son guerreros obsesionados con el honor, bastante inspirados en el Imperio japonés y otros, los vulcanos seres fríos carentes de sentimientos guiados por una lógica implacable, que comparten bastantes rasgos con los budistas, los cardasianos, similares a los klingons pero mucho más sutiles y traicioneros, los bajoranos, un pueblo oprimido profundamente religioso recién liberados de la opresión cardasiana, a medio camino de los palestinos y de los tibetanos... La lista es realmente inacabable.

A veces se ha tachado la serie de excesivamente militarista. En parte es cierto que lo es. Pero el mensaje subyacente continúa siendo positivo a pesar de ello, porque siempre es un militarismo defensivo, nunca ofensivo. La federación no se dedica a ir conquistando planetas y culturas.

Uno de los principios más notables del universo trekkie es lo que constituye la famosa Primera Directriz bajo la que se funda la Federación: el sagrado principio de no ingerencia en otras culturas, especialmente en las más atrasadas. El concepto como tal es revolucionario y ojalá se siguiese hoy día: nos habríamos ahorrado muchos quebraderos de cabeza.

La Primera Directriz aunque parezca broma el afirmarlo, es claramente estadounidense. El fundador de la nación, George Washington era consciente de la debilidad de su país ante potencias extranjeras. Por eso, en su testamento político, recomendó a sus sucesores que no inmiscuyeran al país en conflictos internacionales, pues temía que el posicionamiento lo dañase gravemente. Esta política de neutralidad o de aislacionismo, se mantuvo hasta la I Guerra Mundial, en que los Estados Unidos se vieron obligados a regañadientes a intervenir militarmente en Europa, convirtiéndose por ello en una potencia económica y militar. También en la II Guerra Mundial, este país se mantuvo bastante al margen de la guerra hasta el ataque japonés sobre Pearl Harbour. Su entrada en la guerra lo catapultó al grado de superpotencia y, tras la guerra fría, de única hiperpotencia.

Actualmente, la política de no intervención ha sido abandonada claramente (baste ver la cantidad de conflictos armados en que ha intervenido o ha protagonizado Estados Unidos en las últimas décadas). Es normal que el creador de la serie, Gene Roddenberry, promotor de estos valores pusiese la Primera Directriz como piedra sillar del fenómeno.

Pero Star Trek es no sólo un gran negocio (que lo es y muy lucrativo además), sino una filosofía más o menos simple y positiva de ver la vida.

Hay varios motivos más por los que ha tenido tanto éxito. Uno de los más importantes es porque rinde culto a los héroes. Nuestra sociedad moderna está necesitada de héroes, ya que la realidad no suele proporcionárselos. Es difícil que un político, militar, científico o actor se conviertan en figuras demasiado destacadas, pues los medios de comunicación no tardan en resaltar sus peores rasgos y hundirlos en el lodo. A fin de cuentas, vende. Y el culto a los héroes pasados, casi siempre suele tener peligrosas connotaciones de nacionalismo exacerbado, con los problemas que ello implica. Además, los historiadores ya se encargan de poner a todo el mundo en su lugar.

Así pues, los héroes deben fabricarse de manera sintética y Star Trek ofrece un verdadero panteón de figuras diversas con las que cualquiera puede y quiere identificarse, con defectos, pero aceptables.

Otro motivo ha sido hasta tiempos recientes la vena transgresora de los personajes. En plena guerra fría, en época de confrontaciones raciales y con la II Guerra Mundial no tan y tan lejana todavía, la tripulación de la serie original (ST) incluía una mujer negra en un puesto de responsabilidad, un ruso y una persona de apariencia japonesa. Pero eso no es nada comparado a poner en ST: TNG a un ¡francés! y para colmo del Hollywood más fashion, calvo. En cambio, poner un negro al mando en ST: TNG o una mujer en ST: VOY tiene ya muy poco de transgresor (salvo tal vez en una parte de la sociedad americana), pues hoy día tanto las minorías raciales (allí donde son minoría, claro) como las mujeres, tienen mucho más camino recorrido que hace décadas y no supone ninguna revolución colocarlos en puestos de mando, no después de ver en puestos de responsabilidad a personas como Collin Powell, Condolezza Rice, Benazir Bhutto, Tansu Ciller, Golda Meir, Indira Gandhi o Margaret Thatcher. Hubiese sido mucho más transgresor poner al mando a un gay ateo o a un musulmán. Pero supongo que no se atreven a tanto...

También el valor de la cooperación por encima de la competición le ha reportado un gran atractivo a la serie. Una sociedad hipercompetitiva en la que sólo parecen tener cabida los ganadores individualistas, Star Trek nos vende la idea de que es mejor cooperar y ello lo hace a diferentes niveles: la esencia misma de la Federación, las tripulaciones de las naves, etc.

A pesar de los defectos, Star Trek sigue viva y coleando. Se habla de una próxima serie (que sería la sexta) y de una nueva película. El merchandasing mueve cantidades millonarias y los actores que intervienen en ella, se ven catapultados a la fama. Larga y próspera vida.

1 Comments:

At 2:46 p. m., Anonymous Anónimo said...

Cuando vi el primer episodio de star trek, cutre, ya que era como una película de la segunda guerra mundial de submarinos. (solo me faltaba ver a Cary Grant).

Me pareció cutre, mi interés por la ciencia ficción se despertó con un guijarro en el ciello de Asimov y desde entonces no he parado ...

Volviendo al universo Star Trek, del que no he leido ningún libro, hay que ver la magnífica coherencia que guardan las distintas series. Hay que destacar la Nueva Generación, que fue la serie que afianzó dicho universo. Todo lo demás vino por añadidura, ojo, sin menospreciarlo, ya que hay hay capítulos que llegan a superar lo ya visto.

En definitiva, está bien star trek, pero a aquel que le guste la ciencia ficción no puede dejar de leer obras de Benford, Sheffield, Haldeman, Silverberg, Vance, K. Leguin, ...

 

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