16 noviembre 2006

Infiltrado / Connie Willis

Generalmente, el peculiar estilo de Connie Willis brilla más en las distancias cortas que en las novelas largas. Hay excepciones, claro, ahí tenemos la impresionante El libro del día del Juicio Final, pero a mí me gustan más sus relatos, como “Incluso la reina” o “Servicio de vigilancia”, aunque comedias ligeras como Por no mencionar al perro no me desagradan en absoluto.

Connie Willis nos ofrece en Infiltrado una brillante novela corta que parte de una premisa verdaderamente original y contradictoria, a la vez. Por un lado, nos describe el mundo de los médiums y de cómo llevan a cabo sus fraues. Por otro, una de las protagonistas de la novela, una de dichas médiums, se ve poseída por el espíritu del gran escéptico y crítico de las pseudociencias H. L. Mencken y quien, desde luego, no creía ni en espíritus ni en posesiones.

La paradoja en sí es magistralmente explotada en el terreno del humor absurdo, aunque el relato no es propiamente humorístico. Como siempre suele hacer, Willis nos retrata muy bien un determinado ambiente, en este caso el Hollywood actual, a través de los ojos de una actriz desencantada y algo amargada de la vida.

El terreno de los escépticos viene visto por los ojos del protagonista masculino, el director de una pequeña publicación que se dedica a desenmascarar fraudes pseudocientíficos. Naturalmente, el amor no tarda en surgir entre actriz y director. Lo contrario sería no conocer a Connie Willis, a quien gustan este tipo de enredos emocionales.

Finalmente, la médium víctima del espíritu furibundo y burlón de Mencken, que nos ofrece un magnífico manual de cómo engañar a ricas señoras ociosas y a amas de casa aburridas y llevarlas a los brazos de una buena timadora, sin escrúpulos a la hora de vaciarles los bolsillos.

Por desgracia, el mundo que describe Willis en Infiltrado nos es demasiado familiar. No hay que ir muy lejos para encontrarse anuncios por doquier de farsantes que se ofrecen a leernos el futuro a través del número de estornudos o a entrar en trance con las colectividades ultragalácticas. Todo por un módico precio.

Willis también nos cuenta que el Hollywood del glamour y la fama está repleto de crédulos, cosa que no debiera sorprendernos, ya que haberlos, los hay en todos los niveles socioeconómicos y en todos los países.

Finalmente, Willis juega con la duda acerca de si se trata de un elaborado fraude o de una posesión “real”, aunque para mi gusto, se ha decantado demasiado a lo largo de la trama como para plantearnos ahora una duda razonable.

En definitiva, un entretenimiento interesante, que se lee rápidamente, aunque no recomendable para los detractores más acérrimos de Connie Willis, que podrían encontrarlo algo vacuo y típicamente Willis.

1 Comments:

At 3:00 p. m., Blogger Farseer said...

A mí me encanta el sentido de humor de Connie Willis.

Por cierto, la historia se puede leer gratuitamente (en inglés, eso sí) aquí:
http://www.asimovs.com/_issue_0604_5/insidejob.shtml

 

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