31 octubre 2006

Roma eterna / Robert Silverberg

Esta es, sin duda alguna, la mejor ucronía de las que he leído hasta el momento. Para el que no lo sepa, una ucronía es una historia alternativa, esto es, una historia en la que algún hecho ha sido diferente en comparación con nuestra historia y ello ha afectado –en mucho o en poco- a los acontecimientos futuros. Son las historias que responden a la pregunta: ¿qué hubiese sucedido si…?

Muchas son las ucronías que nos ofrece la ciencia ficción. Actualmente, se trata de un género en alza, ya que combina la ciencia ficción (o la fantasía) con la novela histórica, uno de los géneros rutilantes del siglo XX.

Roma eterna es un fix-up de relatos y novelas cortas escritos por Robert Silverberg desde la madurez y con una maestría encomiables. En la historia que nos cuenta, los judíos no han conseguido escapar exitosamente de Egipto, por lo que el cristianismo no ha existido y, en consecuencia, ello no ha afectado al Imperio romano, que no ha caído ante el empuje de los bárbaros.

Silverberg adopta este curioso enfoque ucrónico, aunque sigue una cierta tendencia entre los historiadores que creen que el cristianismo, más que reforzar el Imperio romano, lo debilitó. En Roma eterna, Constantino no se ha hecho cristiano en el lecho de muerte y la religión oficial ha seguido siendo la romana, aunque con tolerancia con otros cultos.

Cada una de las historias se nos cuenta desde el punto de vista de alguien cercano al emperador de turno (salvo las dos últimas). Los emperadores que nos retrata Silverberg son personajes verdaderamente fascinantes: alguno por su grado de decadencia y otros por lo enérgico de su carácter.

Los romanos parecen estar tocados por el destino de gobernar el mundo y ellos así lo creen. De hecho, los romanos de nuestra historia, lo tenían como un precepto básico de su posición en el mundo. Silverberg explora este mito y lo lleva hasta sus últimas consecuencias.

Los mundos que describe Silverberg son maravillosos: una Roma subterránea, ciudad dentro de la ciudad, una Venecia alternativa, la invasión de México por parte de un emperador demasiado ambicioso, los caprichos de un César loco, una Italia no muy diferente de la de hoy en día, un período de terror similar al de la Revolución francesa… Todo un tapiz de personajes y de paisajes extraordinariamente detallados y acordes con lo que sabemos de la historia de Roma.

En este libro, el autor demuestra sus grandes conocimientos sobre la historia de Roma (y de otras civilizaciones colindantes), por lo que es capaz de incluir detalles muy finos en el lienzo general, sin que la mezcla chirríe.

Pero lo más sorprendente, tal vez, sea la habilidad con que las historias nos son narradas, de manera que algo que en manos menos expertas podría haberse convertido en un peñasco infumable, en manos de Silverberg se convierte en una bellísima lección de historia (alternativa) contada magistralmente.

Tal vez lo único que desentona un poco es el último relato, que lo encuentro un poco fuera de lugar y es muy poco creíble en el contexto general descrito en el libro y que obedece más bien a los deminios personales del autor que no a una lógica histórica de los sucesos narrados.

Sólo encuentro un par de pegas: la primera es que abundan los errores tipográficos, aunque no es algo que sea muy grave por la naturaleza de éstos. La otra es que se hubiera agradecido una genealogía de los emperadores de Roma a fin de seguir mejor la trama, que abarca casi veinte siglos.

También hay presente algún error de coherencia. Por ejemplo, la expresión “a todo cerdo le llega su san Martín”. La verdad es que aunque san Martín podría haberse inspirado en una figura pagana, difícilmente puede haber santos en un mundo en el que el cristianismo no ha existido. No obstante desconozco si es un error original o un fallo de traducción.

En cualquier caso, recomiendo este libro tanto a los amantes de la ciencia ficción, como a los de la novela histórica y, desde luego, a los admiradores de Robert Silverberg, que no somos pocos.

1 Comments:

At 3:14 a. m., Blogger David said...

Es interesante leer distintas historias y de esta manera esta bueno poder disfrutar de leer diverso tipo de cosas. Como ya tengo vuelos a roma, me gustaría poder disfrutar de leer historias en el avión

 

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