05 diciembre 2018

Árboles luminosos


Hace poco leí que había en marcha un proyecto para conseguir árboles bioluminiscentes, que se plantarían en las calles de las ciudades, para iluminar y sustituir de manera –más o menos- natural la iluminación artificial y así ahorrar energía y ayudar a combatir el cambio climático.

Una idea original, desde luego. Lo primero a lo que que me recordó fue –indefectiblemente- a los árboles que aparecen en el Silmarillion de J.R.R. Tolkien conocidos como Laurelin y Telperion, el árbol dorado y el árbol plateado, que iluminaban Valinor antes de la “creación” del sol y de la luna.

También me recuerda un poco a alguno de los fascinantes mundos de George R. R. Martin y sus deliciosos xenomorfos, con bioluminiscencias nocturnas (“Esa torre de cenizas”,”This Tower of Ashes”,1976). Y desde luego, no podemos ignorar el reino por excelencia de las bioluminiscencias: el fondo de los océanos.

No sé si la idea prosperará desde un punto de vista práctico (¿tendrán suficiente potencia lumínica?) o si no habrá una reacción furibunda por parte de los contrarios a la manipulación genética. Quizá la cosa no pase de un nuevo modelo de árboles navideños más o menos originales. Lo que está claro es que el futuro será bastante más extraño de lo que somos capaces de imaginar ahora mismo.


29 noviembre 2018

Palabras asesinas


Acabo de leerme Lexicón, de Max Barry, una curiosa e interesante novela, a caballo entre el techno thriller y la ciencia ficción propiamente dicha, en la que se explora el uso del lenguaje como fuente de poder y de manipulación.

No es nada nuevo, desde luego, en el mundo de la ciencia ficción. En Los mundos de Pao, de Jack Vance, ya aparecía un planeta subyugado que, para liberarse, utilizaba la ingenría lingüística para conseguirlo.

También en Segunda Fundación de Isaac Asimov se utilizaba una combinación de lenguaje y dominación telepática para controlar a las personas de manera más o menos efectiva.

Aunque donde tal vez se desarrolla de manera más espectacular el tema sea en la serie de Dune de Frank Herbert, con el uso de la “Voz” por parte de las Bene Gesserit para controlar con fines dominativos.

Lexicon no va excesivamente más allá, aunque ahonda un poco más en algunos detalles del uso de la “Voz”, o mejor dicho, de las palabras, como elementos que afectan al cerebro de las personas como si de conjuros mágicos de tratase. De hecho, se insinúa que los antiguos magos no eran más que manipuladores mentales que utilizaban ciertas palanras cargadas de poder para ejercer el control sobre los demás.

En Lexicon también aparece otro interesante concepto: el de los Inmunes, o sea, personas a las que las palabras “mágicas” parece que no les afectan en absoluto.

A medio camino entre la ciencia ficción y la metáfora, Lexicon nos hace reflexionar acerca del uso del lenguaje en publicidad, en la política y en el mundo de la empresa para hacerse con el control de nuestras emociones y nuestras más íntimas convicciones y obligarnos a hacer cosas que tal vez en condiciones normales no haríamos.

Finalmente, Lexicon también plantea la clásica idea de superorganizaciones secretas que dominan el mundo en la que sus miembros tienen prohibido relacionarse íntimamente entre ellos, ni con otros de fuera del sistema, lo cual no deja de ser sino una fuente de graves problemas. Y si no, que se lo pregunten al pobre Anakin Skywalker que acabó convertido en Darth Vader por culpa de las estrictas normas de la Orden Jedi.


23 noviembre 2018

Los ramanes lo hacen todo por triplicado


Hace unos meses ya apareció en los medios de comunicación que había sido detectado un objeto celeste, posiblemente un asteroide o un cometa, extremadamente alargado, que provenía de fuera de nuestro sistema solar y que nos había “visitado”.

Hasta aquí nada especial. El objeto fue denominado “Oumuamua”, un nombre hawaiano, ya que había sido descubierto por un telescopio sito en dicho archipiélago. Pero los científicos en seguida se dieron cuenta de que había algo extraño en el objeto. A parte de sus extrañas proporciones (diez veces más largo que ancho) y que no parecía desprender materia al acercarse al sol, parecía estar acelerando.

Todos recordaréis la escena de Independence Day cuando uno de los técnicos que monitorizan la aparición de una nave extraterrestre dice: “Está decelerando”. Pues aquí pasaba lo contrario.

Los científicos especularon que tal vez había perdido masa al acercarse al Sol y que por eso se había acelerado, pero la verdad es que no se había detectado en absoluto dicha pérdida de masa. Tampoco es nada raro. La precisión de las imágenes dejaba bastante que desear y todo eran meras hipótesis.

En seguida saltó a los medios que podía tratarse de una nave extraterrestre que nos había visitado, o los restos de una y que tal vez la aceleración fuese debida al uso de una vela solar. Lo cierto es que tras escuchar el espectro de radio entorno al objeto, no se detectó ninguna emisión inusual, lo cual tampoco implica nada definitivo.

¿Nos ha visitado una nave extraterrestre al estilo de la de Cita con Rama, de Arthur C. Clarke? Yo personalmente lo dudo, aunque de todo con lo que nos hemos topado desde que escudriñamos los cielos, este fenómeno tal vez sea lo más prometedor que hemos encontrado que se parezca a una nave alienígena.

No sé si el tiempo lo dirá o simplemente el objeto desaparecerá poco a poco dejándonos con la duda. Ahora, por algún motivo que desconozco, ha vuelto a aparecer la noticia en los medios.

Y si hacemos caso de la novela de Clarke, recordemos que: “los ramanes lo hacen todo por triplicado”. Tal vez dentro de poco tiempo detectemos otro Oumuamua en los cielos y eso sí que sería mucho más sospechoso.