29 septiembre 2016

Sumisión



Hay un relato, contenido en la antología Visiones 2015, titulado “El funcionario”, del autor italiano Massimiliano Malerba, traducido por Sofía Rhei que es bastante elocuente.

Admite varias lecturas. En la literal, se trataría de la relación entre un cazador y su presa, siendo ambos seres totalmente conscientes y racionales. Aunque se utiliza el símil del león y la gacela, a mí me recuerda más aquello de “homo homini lupus”: el hombre es un lobo para el hombre.

Lo cierto, es que el relato también admite lecturas más metafóricas, más profundas. Por ejemplo, la sumisión del que nada puede contra el poderoso, hasta el punto que el poderoso trata de convencerlo racionalmente que su depredación por parte de éste es un acto normal de la naturaleza y que ese constructo humano de la justicia social ni existe ni se la espera en este universo despiadado.

Reconozco que hace pensar bastante en la situación actual, en la que los ricos y los poderosos tienen cada vez más y exigen sacrificios muchas veces despiadados a los pobres, amparándose en una presunta superioridad intelectual o vital, como si por el hecho de ser poderosos el universo los hubiese colocado en una posición de superioridad moral ante la que los demás sólo pueden agachar la cabeza y transigir.

26 septiembre 2016

La ciencia ficción que nunca llega



Ya había hablado sobre este tema en otro post, pero he decidido ampliar el enfoque. Se trata de enumerar aquellas grandes ideas de la ciencia ficción que nos habían prometido que tendríamos en el siglo XXI y que de momento, ni en pintura.

-       El coche fantástico: ya sabéis, “KITT, venme a buscar”. Conducción automática e inteligente, con un coche a prueba de accidentes y con un copiloto con inteligencia artificial y sensores auxiliares por un tubo. Cabe decir que ya hay coches automáticos, pero no es que sean muy de fiar.

-       Hablando de IAs, las Inteligencias Artificiales tampoco parece que estén a la vuelta de la esquina. Ni rastro del Mycroft lunar de Heinlein (La Luna es una cruel amante) ni del HAL espacial de Clarke (2001. Una odisea en el espacio). Nada, como mucho unos cuantos OCRs y asistentes de voz que se atascan más que una escopetilla de feria.

-       La fusión nuclear: ya le ponen ganas y dinero, pero de momento sigue siendo la eterna promesa de energía limpia e ilimitada. Posiblemente hay todavía demasiados intereses de las petrolíferas como para querer desarrollar en serio esta tecnología.

-       Las ciudades del futuro, ecosostenibles, con grandes espacios verdes y edificios de estética “futurista” y coches voladores. De momento, las grandes urbes del planeta siguen siendo enormes amasijos de hormigón armado y vidrio, supercontaminadas y con muy poco espacio verde. Y en alguna, en vez de coches voladores, han recuperado los tranvías…

-       Colonias en la Luna y en Marte: de momento, nos tenemos que contentar con la Estación Espacial Internacional y con la futura estación espacial china, que durarán lo que duren. No está mal, pero está muy lejos de lo que nos habían prometido desde el mundillo de la ciencia ficción.

-       La sociedad del ocio absoluto: viviremos en un paraíso, sin trabajar y sin necesidad de dinero. Supongo que no hace falta decir que estamos más lejos ahora de eso que cuando se predijo. Aunque es posible que en breve nos quedemos todos sin trabajo y sin dinero

-       El fin de las enfermedades: sin cáncer, sin Alzheimer, con una enorme calidad de vida hasta los 200 años. Bueno, vamos avanzando poco a poco hacia eso, aunque la cosa está bastante lejos todavía. La gran esperanza blanca, las biotecnologías. De momento habrá que ir tirando com el Bótox y la Viagra.

-       Habremos contactado con alienígenas: pues no, ni rastro de E.T. O no están por la labor, o simplemente no están. Por muchas conspiranoias OVNI que corran por las redes, no deja de ser curioso que desde que todo quisque tiene un móvil con cámara incorporada, el número de fotografías de platillos volantes ha descendido exponencialmente. A lo mejor es que son tímidos…

-       Hologramas para sustituir las pantallas bidimensionales de televisión: pues tampoco, ni rastro. Hay algunas tecnologías para emular imágenes tridimensionales, pero son bastante aparatosas y de hecho siguen sin ser más que emulaciones basadas en trucos ópticos. La princesa Leia tendrá que esperar.


Algunas de estas nuevas tecnologías simplemente son imposibles. Otras, tal vez están aún muy lejos, en el futuro. Y otras van por el buen camino y quizá sólo necesiten un pequeño empujoncito. El tiempo lo dirá.

07 septiembre 2016

Los zombis están entre nosotros



Los zombis ya están aquí. Un extraño virus se apoderado de buena parte de la raza humana y ha convertido en zombis a propios y extraños. Los podréis reconocer porque carecen de expresividad facial, caminan desganadamente por la calle y, sobre todo, van aferrados a su teléfono móvil, intercambiando mensajes por whatsapp de manera frenética.

Los podéis encontrar solos o en manada, sentados formando círculo, uno frente a otro o en fila india circulando por calles y avenidas. El tráfico rodado le es indiferente y muchos cruzan peligrosamente las calles sin desclavar su mirada de la pantalla del móvil.

Algunos, incluso siguen esta dinámica conduciendo, con una mano en el volante y con la otra en su móvil. A veces hablan por éste y otras simplemente envían mensajitos. La Humanidad ha sucumbido al virus zombi del móvil.

En el futuro, podremos ver a la gente con gafas de realidad virtual puestas por la calle, con la mirada todavía más perdida y babeando insidiosamente. Tal vez, incluso dispositivos de realidad virtual, con un casco a lo Darth Vader, el primer zombi moderno.

Esperemos que no haya nunca una tormenta solar potente que nos deje incomunicados, sin dispositivos electrónicos por una temporada, porque el síndrome de abstinencia, de magnitudes planetarias, podría ser terrorífico, ¡que ríete de los zombis de las películas!

(NOTA: Escribí esto antes de que apareciese el fenómeno de cazar Pokémons. Otro tanto de lo mismo).

01 septiembre 2016

El filo de la hierba / Harkaitz Cano



Esta novela, publicada en el 2004, ganó el Premio Euskadi de Literatura 2005 y ha sido traducida al castellano del euskera por el propio autor.

Se trata de una interesante ucronía en la que Hitler ganó la II Guerra Mundial y ahora se dirige hacia Nueva York para tomar la Gran Manzana, mientras en la bodega del barco que lo transporta a él y a sus tropas se halla preso el cómico Charles Chaplin, que otrora se atrevió a criticarlo en la película El Gran Dictador.

La trama se entrelaza con la historia de un polizonte que el siglo anterior viaja en la bodega de otro barco que lleva de Francia a Estados Unidos a la Estatua de la Libertad desmontada, a piezas, como regalo de los franceses a los americanos y que, muchos años después, se mezclará con la historia de Chaplin y Hitler.

La novela está escrita en un tono introspectivo, algo lúgubre y realmente se desarrolla poco la temática ucrónica, aunque no es tampoco una mera subtrama de fondo. Las descripciones de la invasión no son profusas, pero sí que son suficientes para hacernos una idea de lo que podría haber pasado de haber triunfado Hitler.

Las autoridades americanas, con Roosevelt a la cabeza, se encuentran en franca retirada, mientras que los nazis, que tienen un cierto apoyo interior de simpatizantes quintacolumnistas, van avanzando.

La historia deriva en lo que acaba siendo poco menos que un cuerpo a cuerpo entre Chaplin y Hitler, en una historia ligeramente surrealista, con tintes bastante oscuros.

18 agosto 2016

Más sobre drogas y ciencia ficción



Hubo una época en que el consumo de drogas se veía como algo cultural, lejos del planteamiento de problema psicosanitario que tenemos hoy día del asunto. Por ello, no es raro que en muchas obras más o menos clásicas de ciencia ficción, aparezcan en la trama central de las novelas o de los relatos, cierto tipo de substancias adictivas, con propiedades más o menos asombrosas.

Aunque la lista sería bastante extensa, citaré algunas. Empezaremos por un clásico bastante antiguo: ¿Un mundo feliz?, de Aldous Huxley, en el que nos describe una distopía futura en que todos consumen una substancia llamada soma que proporciona bienestar y felicidad.

Tal vez una de las más conocidas sea la especie melange, centro del universo de las novelas de Dune, del escritor Frank Herbert. Esta substancia, que es el colmo de los novamases, permite a los Navegantes surcar el espacio, prolonga la vida, les confiere los poderes especiales a las Bene Gesserit y es la susbtancia más codiciada de todo el universo conocido. Ah, sí, sólo se produce en un planeta: en Arrakis.

También de Herbert tenemos La barrera Santaroga, en la que el protagonista es una peculiar substancia llamada jaspers. En la narración se describe una sociedad hermética centrada en el jaspers.

Cambiando completamente de tema, tenemos la droga ficticia denominada ephemerol que es la base de la trama de la película Scanners, que es aplicada a un ejército de niños para desarrollar poderes paranormales en ellos.

Si hablamos de Philip K. Dick, podríamos escribir un tratado de drogas ficticias, pero nos quedaremos con el spray de Ubik o con el KR-3.

Y finalizaremos con otro clásico: el fumeteo de hierba de hobbits y magos en El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien.