12 septiembre 2019

¡Mostraos!


Muchas veces me he preguntado cómo sería un posible Primer Contacto con una civilización alienígena más desarrollada que la nuestra.

Tal vez Ellos (si existen) tengan el equivalente de una Primera Directriz (como en Star Trek) y no les esté permitido contactar con civilizaciones poco evolucionadas (como me temo que es la nuestra) o demasiado belicosas (como seguro que es la nuestra).

Pero imaginemos, que es gratis. Tal vez habría una exploración previa. Algunos fanáticos de los platillos volantes afirman que ya se ha producido, que han estado aquí. Me temo que los informes que deben haber llevado a sus mundos nos dejan a la altura del betún. Por eso, tal vez, desde que todo el mundo tiene teléfono móvil y podría fotografiar o grabar fenónemos OVNI, estos han desaparecido de la faz de la Tierra. No quiero ser malpensado.

Por otro lado, tal vez, el primer contacto sería con una sola persona, como en Chocky (1968) de John Wyndham o como en “Naves en la noche” (“Ships in the Night”), de Jack McDevitt (1993).

Podría ser que viniesen en son de paz y que pasasen bastante de nosotros, como en E.T. o Star Trek: Primer Contacto (los Vulcanos, no los Borg). O bien que incluso nos diesen un ultimátum para que nos portásemos mejor: Ultimátum a la Tierra (1951, 2008).

Desde luego, lo que más nos gusta es que vengan buscando camorra. El cine los ha retratado de todas las maneras imaginables: V, Independence Day, Mars Attacks!, La guerra de los mundos,…

E incluso los hay que invaden directamente a los seres humanos, como en Alien: el octavo pasajero y sus secuelas y otras películas por el estilo.

A mí me atrae más algo en la línea de Encuentros en la tercera fase. No creo que la Música sea tan universal como se dice, pero me parece una idea magnífica de usarla como lenguaje de comunicación. Aunque personalmente creo que será algo más en la línea de Contact de Carl Sagan y serán las Matemáticas el lenguaje universal empleado.

Otra opción es que lo que nos encontremos esté tan allá de nuestra capacidad de comprensión, que no haya manera de comunicarse. Tal es el caso de Fiasco o Solaris, ambos de Stanislaw Lem o la enorme 2001. Una odisea en el espacio, de Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke.

Es posible que el Primer Contacto no sea directamente con una civilización extraterrestre, sino con algún artilugio suyo, como en Pórtico y sus Heechees, de Frederik Pohl, o en Cita con Rama (y secuelas), de Arthur C. Clarke.

Sea como sea, si esto sucede alguna vez y nos llegamos a enterar la mayoría de seres humanos (no olvidemos tampoco las teorías de la conspiración), nos cambiará como especie y nada volverá a ser nunca igual. ¡Que se lo pregunten a los índigenas norteamericanos sobre la llegada a América de los europeos! ¡Y eso que éramos de la misma especie y estábamos a poca distancia cultural!


23 julio 2019

Más sobre la paradoja de Fermi


La paradoja de Fermi afirma, grosso modo, que si el Universo está lleno de civilizaciones inteligentes, ¿dónde están? ¿Cómo es que no han contactado con nosotros? ¿Cómo es que no detectamos su rastro con nuestros radiotelescopios?

Hay muchas posibles explicaciones, pero si aplicamos la navaja de Ockam –la posibilidad más sencilla suele ser la cierta- es tan simple como decir que si no los detectamos es porque estamos solos.

Particularmente, con todo lo grande que es el Universo, siempre creí que tenía que haber “alguien” más ahí fuera. Pero después de décadas de observación del firmamento podemos concluir con una cierta seguridad dos cosas:

-       Al menos, en nuestra galaxia, no hemos detectado ningún exoplaneta tan habitable como la Tierra. Solo potencialidades y todas tienen sus peros.

-       Al menos, en nuestra galaxia, no se detectan señales de radio que parezcan tener un origen inteligente.

Esto no excluye otras posibilidades, tales como que los posibles aliens se comuniquen con sistemas que no emplean ondas de radio o que nuestra tecnología no sea capaz todavía de detectar planetas potencialmente habitables similares a la Tierra o incluso que existan otro tipo de planetas potencialmente habitables diferentes de la Tierra.

En todo caso, siempre tuve una cierta intuición con el tema de los exoplanetas. La Tierra parece haber sido un caso muy, pero que muy especial en su formación: distancia al Sol, composición, abundancia de agua, una luna gigante que estabiliza su eje de rotación, etcétera. Todo muy ajustado, si queréis, visto desde el principio antrópico.

Esto me lleva a la siguiente reflexión: si realmente estamos solos, ¿qué demonios estamos haciendo con nuestra civilización y nuestro planeta? Nos dirigimos a la ruina y no habrá quien nos llore o continúe nuestra posible “labor inteligente” en el Cosmos.

Tal vez seamos más valiosos de lo que nos pensábamos. Ante la inmensidad aplastante del Cosmos, es posible que almenos en este rincón particular del Universo, seamos la única voz viva e inteligente. Esto nos confiere una responsabilidad inmensa. Tan solo por ello tendríamos que tomarnos mucho más en serio nuestro futuro y el de nuestro planeta, porque no parece haber alternativas por aquí cerca…



05 diciembre 2018

Árboles luminosos


Hace poco leí que había en marcha un proyecto para conseguir árboles bioluminiscentes, que se plantarían en las calles de las ciudades, para iluminar y sustituir de manera –más o menos- natural la iluminación artificial y así ahorrar energía y ayudar a combatir el cambio climático.

Una idea original, desde luego. Lo primero a lo que que me recordó fue –indefectiblemente- a los árboles que aparecen en el Silmarillion de J.R.R. Tolkien conocidos como Laurelin y Telperion, el árbol dorado y el árbol plateado, que iluminaban Valinor antes de la “creación” del sol y de la luna.

También me recuerda un poco a alguno de los fascinantes mundos de George R. R. Martin y sus deliciosos xenomorfos, con bioluminiscencias nocturnas (“Esa torre de cenizas”,”This Tower of Ashes”,1976). Y desde luego, no podemos ignorar el reino por excelencia de las bioluminiscencias: el fondo de los océanos.

No sé si la idea prosperará desde un punto de vista práctico (¿tendrán suficiente potencia lumínica?) o si no habrá una reacción furibunda por parte de los contrarios a la manipulación genética. Quizá la cosa no pase de un nuevo modelo de árboles navideños más o menos originales. Lo que está claro es que el futuro será bastante más extraño de lo que somos capaces de imaginar ahora mismo.