12 marzo 2012

La postura filosófica

Hace tiempo, hubo en el fandom español una discusión, por otro lado bastante recurrente y periódica, acerca de qué era mejor: si una novela de ciencia ficción clásica, más cercana al subgénero hard, en que lo que primaba era la ciencia y el “sentido de la maravilla” (postura C) o bien si era preferible la calidad literaria a secas: buenas tramas, desarrollo de los personajes, léxico rico, etc. (postura L).

En esta dialéctica, que generó un profuso intercambio de mensajes y argumentaciones, no siempre incruentas, ya que las heridas abundaron en ambos bandos y se llegaron a romper incluso amistades, a mí siempre me quedó la duda sobre si alguien tenía más razón que otros o estábamos todos perdiendo el tiempo en una estéril discusión acerca de cuántos ángeles pueden bailar en la cabeza de un alfiler.

Uno de los argumentos que dio la postura L fue que resultaba bastante extraño tener en cuenta el contenido, o sea, lo que se decía en los relatos de ciencia ficción a la hora de hacer un análisis literario. Desde luego que estoy de acuerdo que para hacer un análisis literario no es preciso descender en detalle a lo que se dice, pero el argumento no me dejaba satisfecho.

Después de pensar otra vez sobre el tema he llegado a la conclusión que tal vez la literatura de ciencia ficción sea, en muchos casos, más cercana a un texto filosófico con personajes que no una novela de literatura al uso. Y es evidente que para analizar un texto filosófico sí que es del todo necesario discutir acerca del contenido y de las ideas que contiene dicho texto.

Tampoco es que quiera reducirlo todo a la discusión de la idea. Es evidente que si un texto tiene forma de novela o de cuento y tiene la intención de venderse como tal, debe someterse también al dictamen literario. Pero no sólo. Esta es la precisión que quería hacer.

Tal vez por algunos de los escritores clásicos de ciencia ficción más antiguos hoy día no daríamos un real por su calidad literaria, pero sus ideas siguen siendo interesantes y sus novelas siguen teniendo su gracia. Eso diferencia a los clásicos de aquellas novelas que envejecieron mal, que las hay y muchas, tanto en el campo C como en el campo L.

Por otro lado, algunos escritores con ínfulas de literatura culta, podrán ser leídos por el placer del uso que hacen del lenguaje, pero pueden llegar a ser más insulsos que el agua. Supongo que de todo tiene que haber.

En fin, no pretendo reabrir el debate, pero igual que si en su día ya defendía que no todo se reducía a un combate entre fondo y forma, ya que el tempo y la trama también tenían mucho que decir, ahora me atrevo a añadir la componente filosófica para defender el análisis de las ideas, al igual que la componente literaria se utiliza para defender el elemento literario per se.

1 Comments:

At 1:40 p. m., Blogger odo said...

El debate "C vs L" es un tema recurrente. Hace unos meses estábamos con ello en twitter. Puede parecer un poco cansino, pero la verdad es que a mí siempre me resulta interesante y estimulante (aunque no me lo tomo demasiado en serio, todo hay que decirlo).

 

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