22 febrero 2007

Homosexualidad, Bisexualidad y Transexualidad en la ciencia ficción

Es curioso que un género, como es la ciencia ficción, considerada tradicionalmente transgresora (o al menos, con algunos autores transgresores) se haya demostrado realmente conservadora y mojigata con algunos temas, como con la homosexualidad.

Es cierto que hay algunas novelas que incluso podrían catalogarse de obras maestras que abordan el tema en cierta manera, como es el caso de La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. LeGuin o Venus más X de Theodore Sturgeon, pero lo cierto es que ello no abunda en absoluto.

La sexualidad y sus diferentes expresiones sí que ha sido tratado con un cierto rigor en este género. Así, tenemos novelas como las de la serie del Centro galáctico de Gregory Benford o Playa de acero de John Varley en las que se exploran los cambios de sexo que se han convertido prácticamente en una moda social.

En otras novelas y relatos, lo que se analiza es cómo se comportaría uno de los sexos si desapareciese el otro. Así tenemos al menos un par de relatos en que tal cosa sucede: “Houston, Houston, ¿me recibe?” de James Tiptree o en “Cuando todo cambió” de Joana Russ, donde el mundo está formado únicamente por mujeres y “Más tequila”, de Joaquín Revuelta. Pero en ambos casos, la homosexualidad surge como algo artificioso, impuesto por unas circunstancias anómalas.

Algo parecido sucede en el relato “Historias para hombres” de John Kessel, con una sociedad matriarcal que mantiene a los hombres relegados al papel de meros espectadores, sin poder real.

Pocas son las narraciones en que la homosexualidad es tratada con una cierta naturalidad o se analizan los prejuicios que sobre ella se tienen. Tal vez una de las pocas excepciones sea el relato de Theodore Sturgeon, “El mundo bien perdido”, en que un par de extraterrestres sufren persecución por ser pareja y del mismo sexo, siendo víctimas de los prejuicios tanto de su mundo natal como de los de la Tierra.

Pero en la mayor parte de los casos, como mucho suele incluirse algún personaje homosexual, que rara vez es el protagonista y, cuando lo es, suele disfrazarse su homosexualidad como algo marginal o como una bisexualidad encubierta. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en En alas de la canción de Thomas Disch, quien debiera tener mayor sensibilidad con dichos temas pues él mismo es homosexual declarado.

Otras obras con personajes homosexuales son La guerra interminable (homosexualidad forzada por la superpoblación), Dune, con el repugnante barón Harkonnen, malo, vicioso y degenerado, justo el arquetipo de cierto homosexual que aún subsiste por desgracia en el imaginario colectivo de demasiada gente.

También están los conocidos casos de El maestro Cantor de Orson Scott Card, El libro de los cráneos, de Robert Silverberg, donde uno de los cuatro protagonistas es homosexual y otro de ellos, también pero reprimido, lo que acaba originando una tragedia, La llegada de Joe Haldeman, 334, nuevamente de Thomas Disch, etc.

Un caso que se aparta de la norma es el tratamiento que da a la homosexualidad o a la bisexualidad un autor tan conservador como Robert Heinlein. Lejos de censurarla, la considera como una libre expresión de la sexualidad y, en este caso, predomina su ultraliberalismo a una posible moral tradicionalista. Así, una pareja de homosexuales educan a una niña en Tiempo de amar o en Viernes, la protagonista es bisexual.

Otra posible excepción la encontraríamos en la escritora Poppy Z. Britte, cuyas novelas de vampiros, están pobladas por protagonistas sensuales y gays.

También se ha tratado el caso de un mundo habitado única y exclusivamente por hombres homosexuales en Ethan de Athos de Lois M. Bujold, aunque la situación tiene su trampa, como era de esperar.

Finalmente, me gustaría citar el caso de Ray Bradbury, uno de mis escritores favoritos pero que en este tema es verdaderamente reaccionario. En uno de sus relatos, el protagonista, al enterarse de que su hijo es gay, decide repudiarlo y volver a empezar de nuevo, esto es, tener otro hijo con una secretaria a fin de asegurarse descendencia.

En conclusión, creo que la homosexualidad es un tema todavía claramente tabú en la ciencia ficción. No olvidemos que la mayor parte de ésta es de origen norteamericano y, allí, esta temática es todavía menos tratable que en Europa. Esperemos que algún escritor se decida a romper el tabú y a tratar el tema con la seriedad que se merece.

4 Comments:

At 1:56 a. m., Blogger Enrique said...

Si que controlas titulos de ciencia ficcion con alusiones a las minorias sexuales no? :O

Pues creo que al final te han salido bastante excepcions como para decir que no se trata tanto... o aun sigue siendo poco? no se no tengo ni idea

Aun asi yo creo que la relacion sam sagaz y frodo bolson es lo mas ficcio-gay que existe xD

 
At 10:06 p. m., Blogger Jorge said...

Madre mia como pilotas, entiendes mucho, no? jejejeje

Pienso que la normalizacion del tema homosexual le queda mucho en todos los ámbitos de la sociedad.

Un post muuuuy interesante. Te felicito.

Te invito a pasar por mi humilde rincón jejjee

Saludos!!!

 
At 10:02 p. m., Blogger NiñoMalkavian said...

¿Sois españoles?

Es solo por curiosidad. Por que al menos en España parece que no podemos defender algo sin justificar si pertenecemos a ello o no.

Me pregunto yo... ¿qué más da que "entienda" o deje de entender? Solo es un articulo, no habla de su vida.

Me recuerda a un médico español que salió en la televisión defendiendo muy correctamente la homosexualidad como no-enfermedad. Poco tardaron en preguntarle si él lo era. El se negaba a responder. Hasta que al rato llamó su señora diciendo que no, que no era gay.

Eso me recuerda a una vez que defendí las relaciones sadomaquistas y nunca me volvieron a mirar igual. Defiendo todo lo que dos o mas personas hagan consensuadamente y sin joder a nadie (léase como molestar, claro). Otra cosa es que yo lo practique.

Hasta más ver

Alguien cansado de tener que justificar su vida privada cada vez que defiende algo heterodoxo.

 
At 9:43 a. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Malkavian, tienes toda la razón del mundo :D

No obstante, no me molestó el comentario. Supongo que sólo era una broma, pero en fin...

Como nota anecdótica diré que el artículo es consecuencia de una exposición oral que tenía que hacer un amigo sobre la homosexualidad en la literatura fantástica. Estuve buscando una serie de referentes y después el artículo salió solo :D

 

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