28 septiembre 2007

La vida se encuentra donde no la buscas

Como siempre, la realidad supera a la ficción. En su último libro, testamento científico de James Lovelock, La venganza de la Tierra, su autor recomienda, no exento de una cierta mala leche, que vertamos la basura radiactiva generada en las centrales nucleares en el Amazonas.

No es que este padre del moderno ecologismo se haya vuelto loco. Su razonamiento es impecable: la vida prospera perfectamente en medios radiactivos y, de paso, así nos ahorramos que la gente se dedique a zarandear por allí haciendo cosas tan antiecológicas como cortas árboles para obtener suelo cultibable o para la industria papelera.

En el libro, en donde se decanta claramente por la energía nuclear como solución provisional al calentamiento global mientras no dispongamos de tecnologías más limpias, afirma que la catástrofe de Chernobyl no mató a tanta gente como los ecologistas nos han querido hacer creer.

De hecho, según un informe de la propia ONU, directamente a consecuencia del accidente murieron unas pocas personas. Otra cosa son las secuelas directas e indirectas de la radiación a medio y largo plazo.

Ahora, al parecer, ha sido descubierto una especie de hongo que vive en el sarcófago de Chernobyl y que se alimenta de la radiación. La vida es verdaderamente sorprendente y la hallamos en los sitios más insospechados.

Ya sé que a muchos esto les recordará a los X-Men o a Godzilla, pero a mí me ha recordado a La amenaza de Andrómeda de Michael Crichton, concretamente al emocionante final en el que se propone una esterilización termonuclear del germen causante de la infección que se describe y que podría alimentarse de la radiación.


Definitivamente, la vida se encuentra donde no la buscas y las conexiones con la radiación son mayores de lo que nos podríamos suponer. Uno de los ejemplos más espectaculares corresponde a un reactor natural de fusión encontrado en África, en el que las bacterias concentraron isótopos radiactivos que alcanzaron durante milenios el punto crítico. Sorprendente.

1 Comments:

At 8:05 a. m., Blogger La ben parlada said...

ei tio soc la pixapina que viu a Miercurea Ciuc. Que fort que trobessis el meu blog!
a veure quan torneu i anem a privar litros i litros de Ciuc'

 

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