13 abril 2007

¿La imposible madurez?

Hace tiempo que detecto una inquietante tendencia en algunos de los más destacados escritores de ciencia ficción españoles: la deriva hacia fuera del género. No es que lo critique, pues cada cual escribe lo que quiere o busca fortuna allí donde cree que puede encontrarla, pero ello no es óbice para que no ponga el foco en este fenómeno.

Hace tiempo, ya pudimos ver como autores consagrados como Elia Barceló y César Mallorquí, dos de los grandes de la ciencia ficción española, abandonaban definitivamente (o casi) el género y se dedicaban a cosas más lucrativas o interesantes para ellos, como la novela juvenil o el terror.

También hemos podido ver cómo en todas las ediciones que llevamos hasta el momento del premio Minotauro, se están premiando básicamente novelas de corte fantástico, a pesar de que el premio incluye –en teoría, también- la ciencia ficción.

Pero lo que me ha llamado más la atención últimamente ha sido la proliferación de ucronías o de novelas históricas directamente, disfrazadas bajo la forma de ucronías. Uno de los primeros que marcó el camino fue León Arsenal, con novelas como El hombre de la plata o Las lanzas rotas y, posteriormente, con una novela con un cierto sabor a lo Código da Vinci: El espejo de Salomón.

Pero no ha sido el único. Uno tras otro, las principales plumas del género han ido desfilando por la misma senda: Juan Miguel Aguilera (El sueño de la razón), Rafa Marín (Juglar) o Javier Negrete (Alejandro Magno y las águilas de Roma). Incluso Rodolfo Martínez parece haber descubierto el filón de las pseudoucronías holmesianas.

Tampoco quiero ser alarmista. Es cierto que muchos otros escritores siguen escribiendo relatos e incluso alguna novela de ciencia ficción española, pero los más conocidos y los que más venden parece que se alejan cada vez más del género.

Muchos han querido vestirlo como la tan cacareada trascendencia del género o el mestizaje del género, pero a mí me parece que, simplemente, se están abriendo a otros mercados más agradecidos y menos ghetto que la ciencia ficción.

Es cierto que hemos podido ver como algunos escritores de fuera del mundillo han escrito recientemente obras de una cierta relevancia dentro de la fantasía o de la ciencia ficción, pero dicho fenómeno en España no está tan afianzado como en otros países. Tal vez porque seguimos en las catacumbas del género y de ahí no hay quien salga.

En todo caso, quería sacar el tema a colación, pues observo con preocupación como se ciernen alargadas sombras sobre la ciencia ficción española. A fin de cuentas, ¿qué sucederá cuando otros autores aún noveles despunten? ¿No seguirán la misma tendencia que sus antecesores? ¿Está condenado el género en España a carecer de madurez?

14 Comments:

At 8:56 a. m., Blogger Kaplan said...

No desprecies la importancia del Minotauro en ese triste fenómeno.

 
At 11:01 a. m., Blogger manel said...

Hola, Enric. ¿Cómo llegara la madurez del género en España?

Es cierto lo que explicas. Desde hace, 3 o 4 años, los escritores españoles más importantes que surgieron del fandom apenas escriben ciencia ficción. Lo único que puedo añadir es que yo no lo veo preocupante. Incluso me parece un alivio. Intentaré explicarme.

El público general ya no es refractario a la fantasía o los géneros raros. Hace poco leí una entrevista a Jaume Balagueró en la que explicaba que hace unos años ser un aficionado al terror era ser considerado un friqui, un "rara avis" mientras que ahora es una opción de ocio normalizada. Cuando un grupo de amigos o coleguillas le echa un vistazo a la cartelera de un periódico para decidir que película van a ver, consideran las de terror como películas normales cuando hace un tiempo eran productos para psicóticos o morbosos. Eso explica, en el terreno cinematográfico, la aparición de Amenábar o el boom del fantástico catalán de los 90. Todo eso ha conducido a la situación actual en España, es decir y por poner un ejemplo, la aceptación y el éxito popular de una película como "El laberinto del fauno".

La posmodernidad ha hecho que hasta el más bodrio de los géneros pueda ser disfrutado por el público medio, si la obra tiene gracia, gusto o talento; y así tenemos el éxito de taquilla y de crítica de Tigre y dragón o Kill Bill, que son... ¡pelis de artes marciales!, (tradicionalmente el género más friqui), y que han sido disfrutadas por un público amplio que nunca se había acercado (ni ganas) a una "película de kung fu".

En el consumo de literatura ha pasado igual. Los temas, recursos, "gadgets" de la ciencia ficción ya han sido asimilados por el público general con una cultura media. Un público mucho más amplío que el del fandom ha disfrutado de libros tan inteligentes y amenos como "Bajo la piel" de Michel Faber, "La mujer del viajero en el tiempo" de Audrey Niffenegger o "Cuando Alice se subió a la mesa" de Jonathan Lethem. Y muchos otros.

El público y la crítica puede aceptar una novela como "Bajo la piel" que trata sobre ¡¡extraterrestres caníbales!!. Eso del rechazo a la ciencia ficción es un confortable hábito, una idea que ciertos aficionados han protegido de la contaminación de lo real. Hay muchos ejemplos que demuestran que las novelas de ciencia ficción pueden tener buena acogida (ventas numerosas y reseñas favorables); el rechazo general sólo es hacia la mala ciencia ficción.

Para seguir manteniendo la idea de que el lector común rechaza la ciencia ficción, ciertos aficionados argumentan que el slipstream no es ciencia ficción. Decir eso es tan estrecho de miras como afirmar que el Frankenstein o las novelas de Wells no son ciencia ficción porque son anteriores a que los americanos inventaran el fandom y el ghetto, es decir, " la ciencia ficción auténtica".

La gente común sabe lo que es un viaje en el tiempo, un clon o una realidad alternativa. Muchos escritores y lectores de fuera del género saben que esos elementos pueden ser materia narrativa. Lo han aprendido gracias al medio audiovisual o de obras y autores muy extendidos (incluso fuera del gheto) como 1984 o Ray Bradbury. En determinados círculos algo más preparados se conoce a Dick, Ballard, Lem o Vonnegut. ¿No es un poco tonto pensar que los viajes en el tiempo, los clones o las realidades alternativas son patrimonio del imaginario de solo algunos centenares de personas en España?

La novelas de ciencia ficción se están editando y leyendo con tiradas superiores a las del fandom. Pero para lograr esa aceptación, los libros tienen que tener ciertos requisitos 1) tener calidad y estar bien escritos, 2) enganchar al lector, ser amenos, interesantes o divertidos, 3) poderse leer sin necesidad de saber sánscrito o las matemáticas de un agujero negro, 4) "tener significado", comunicar algo, sentirnos concernidos por los destinos humanos que se representan en las ficciones. Son cosas que se esperan en cualquier libro, igual que cuando vamos al cine damos por supuesto una fotografía correcta en cualquier producción de presupuesto medio.

¿En este panorama que pueden ofrecer los escritores españoles del fandom?

Bien. Por un lado, tenemos los escritores más inteligentes y mejor preparados. Pienso en César Mallorquí, Félix J. Palma o Elia Barceló. Creo que son conscientes de que literariamente rinden más en otros géneros. La obligación de un escritor es escribir lo mejor que pueda y llegar tan lejos como pueda. Ningún escritor tiene obligación con un género concreto, por muy ligado afectivamente que se encuentre a ese género. Lo están haciendo de puta madre en otros campos y alcanzando logros y cotas sorprendentes, por tanto, es normal que le den la espalda a la ciencia ficción y sigan disfrutando de la escritura de otra manera.

Luego tenemos aquellos que rendían más en la ciencia ficción, y que no levantan excesivas pasiones literarias desde que la abandonaron. Pues bien, en el actual contexto de la disolución de la ciencia ficción en la literatura general, esos autores no me despiertan ningún interés. Dicho de otro modo, creo que solo pueden ofrece libros "por y para el fandom".

Algunos libros de ciencia ficción son editados únicamente por pertenecer al género aunque sean novelas mediocres. Se les mima y se les reseña favorablemente (algún autor hasta señala cómo deben ser las críticas). Es decir, reciben atención del fandom gracias a que son novelas de ciencia ficción. Todos miramos con simpatía esos libros. Claro, es normal. Es la obra de un escritor español, un aficionado, que trabaja por una recompensa mínima o ausente y sobre temáticas que nos gustan. Da igual que el autor no sea un buen escritor, ya nos vale si no es excesivamente malo y maneja correctamente algunos recursos. Luego, cuando el público y la crítica general los ignora, los libros acaban saldándose y los autores argumentan que la razón de su falta de éxito es justamente porque escriben ciencia ficción. ¿No es paradójico? Es tener bastante morro. Quejarte de una circunstancia, cuando en realidad estás sacando provecho de ella.

El fandom es un sistema demasiado cálido y protector. Pondré un ejemplo concreto y tangible. "La sonrisa del gato" de Rodolfo Martínez.

Esa novela es una aventurilla sin pretensiones con un dibujo de personajes propio de un comic (hay muchos comics más literarios que esa novela). Pero desde luego me parece una novela ramplona, una novela de a duro pero un poco más larga, un producto impropio de una persona que en el momento de su publicación ya rondaba los 30 años. En sus mejores momentos parece una novela juvenil aceptable. En los peores parece un esbozo obtenido con escritura automática más que una obra literaria acabada y revisada.

Y ahora la acogida que le brindó el fandom:
* Comentarios positivos en todos los corrillos
* Premio Ignotus a la mejor novela del año.
* Comentario de Miquel Barceló, señalando la novela como uno de los hechos más relevantes del año y comparando hiperbólicamente el lenguaje de Martínez con ¡¡el Neuromante de Gibson!!.
* Reseña de Pedro Jorge (BEM): "novela entretenidísima de leer, INNOVADORA y prueba EVIDENTE de la capacidad de su autor". Las mayúsculas son mías.
* Seleccionada como una de las mejores 15 novelas de la ciencia ficción española en "Las 100 mejores novelas de la cf del siglo XX".
* Como contrapunto, hubo una reseña de Armando Boix (Ad Astra) en la que se esforzaba cortesmente por decir algo positivo del libro. "... Pese a ello, su obra contiene una cualidad no siempre valorada: la extroversión".

Fue el primero de bastantes casos en los que me sentí engañado, estafado por el fandom. Y regularmente he seguido picando con engaños semejantes. He puesto este ejemplo por cobardía: nadie puede molestarse por criticar una novela de hace más de 10 años y, que además (me apresuro a añadir) ha sido superada por su autor en libros posteriores.

De todas maneras, Enric, si crees que mi comentario no es apropiado o puede ser molesto, lo quitamos y ya está (como ya se ha hecho antes).

Creo que las próximas buenas novelas españolas de ciencia ficción llegaran de escritores que se han formado fuera del fandom o que tienen con él vínculos sólo anecdóticos o temporales. Gente que admira el slipstream anglosajón y que tomara ejemplo de Olivier Pauvert, Kazuo Ishiguro, la "Next Generation" de Mondadori, etc. Por ese lado vendrá la madurez del género en España. Sí que hay cinco o seis buenos escritores en nuestro fandom, pero no los veo escribiendo ciencia ficción. En el resto ya no confío.

 
At 12:30 p. m., Blogger Kaplan said...

De hecho, ya lleva tiempo sucediendo. Las mejores novelas de género fantástico de los tres años anteriores fueron para mí La piel fría, de Piñol, Invasor, de Marías, y Cazadores de luz, de Casariego. Autores de fuera. La cf española proveniente del fandom hace tiempo que sufre un estado terminal. Pero repito, aparte de la incapacidad de algunos autores para dar el salto, la promesa lanzada año tras año por el Premio Minotauro de que pueden darlo si se largan de la cf al terror o la fantasía ha sido crucial.

 
At 1:21 p. m., Blogger Javier Esteban said...

Completamente de acuerdo con Manel. El slipstream no es un género literario, es una categoría inventada y sostenida por el fándom como defensa ante lo que se considera una agresión. Y en este sentido conviene recordar que la ciencia ficción tal y como la entendemos hoy día no proviene tanto de la corriente de la "anticipación científica" del XIX, como de la literatura satírica que está ahí desde los romanos. Gente como Lem, Brown, Vonnegut o Bradbury tienen mucho más que ver con Luciano o Swift que con Verne, aunque no reniegan para nada de él.

Ahí está, creo, la clave de la madurez de la ciencia ficción, saber combinar ambas tendencias y ser consciente de ello. Pero mientras no sea la norma, sino la excepción, me parece lo más normal del mundo que gente como Ishiguro o Roth huyan de la etiqueta.

Por lo demás, yo creo que sí hay buenos autores en el fándom. O por lo menos me he encontrado con gente con una buena base de formación e interés en escribir literatura, no género. Lo que es un poco triste y frustrante es ver que siguen siendo considerados "jóvenes promesas", a la zaga de autores bastante inferiores. No digo nombres, pero todos podemos hacer una lista.

De todos modos, el Minotauro es el ejemplo perfecto de un mal premio. No pagan gran cosa (comparado con papá Planeta) y no ha contribuido a elevar el nivel de lo que se escribe en los géneros que pretende reivindicar (vamos, que no ha sido un Biblioteca Breve de lo fantástico, precisamente.)

Otra buena oportunidad tirada a la basura. Y van...

 
At 1:42 a. m., Blogger Excali_vila said...

Se está criticando al premio Minotauro, ¿ Por qué ?
Por un lado parece que porque no ha premiado a novelas de CF. Quizá las que se han presentado no tenían el nivel para ganar, y el premio se ha concedido a obras de otros géneros. Hablo de memoria pero creo que se ha publicado algún finalista cuya obra era de CF como “Mystes” de Victor Conde, no creo que haya tenido mucho éxito. La única que ha llamado la atención ha sido “Danza de tinieblas” y es una ucronía, subgénero que parece que tampoco se alaba. Tal vez la culpa de que no gane la CF, no sea del premio Minotauro, sino de las obras enviadas a concurso. Creo que echarle directamente la culpa al premio es injusto.

Otra cosa que se comenta es que el premio económico no es gran cosa comparado con “el planeta”. Si la publicidad es cierta es el premio de literatura fantástica mejor dotado a nivel mundial.

Teniendo en cuenta el número de novelas de autores nacionales que se estaban publicando antes y después del premio, no solo en Minotauro, que además de las que salen del premio, tanto ganadores como finalistas, ha apostado por otras como “La espada de Fuego” de Negrete o “Rilha” de juanmi aguilera por poner dos ejemplos, si no también en otras editoriales. Creo que ha hecho por un lado que las editoriales crean que puede ser rentable publicar autores nacionales, y por el otro que los escritores crean que puedan publicar novelas. Con lo que ha aumentado la producción de novelas de género en castellano.

Yo me he comprado y leído, “Mascaras de matar”, “Señores del Olimpo” y “Danza de tinieblas”. En parte el primero por ser premio minotauro (sobre todo “mascaras de matar”), pero principalmente porque me atraían las novelas. Eso es lo que ha hecho el premio, ponernos ahí libros que quizás de otra manera no hubieran estado, o no se hubieran escrito.

Decir que el premio Minotauro es una oportunidad desaprovechada, desde mi punto de vista no me parece correcto, que se ha favorecido la fantasía, tal vez, que ha perdido la CF, tal vez. Pero viendo el mercado, ¿creéis que es culpa del premio Minotauro, o es la tendencia general?.

 
At 11:16 a. m., Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

Yo pienso que esto es más sencillo de lo que parece. Simplemente, hoy en día, vende infinitamente más una novela histórica o pseudohistórica que una de ciencia ficción (que de hecho la mayoría de las veces ni siquiera sale mínimamente rentable para el editor).

Con lo cual: si a un escritor le interesa más publicar que escribir algo de un género particular, tenderá a escribir de lo que más venda; si le da igual, tenderá a escribir de lo que más le guste. Si lo que le gusta es lo que más vende, tanto mejor para él.

Y además: si un premio lo da una editorial, es decir, una empresa, cuyo ánimo evidentemente es vender mucho, lo dará a obras que vendan mucho, o sea, de los géneros que más venden.

¿Quiere decir esto que la ciencia ficción no alcanzará nunca la madurez? Puede ser. En principio no tiene por qué, simplemente porque hay escritores, aunque pocos, que siguen sus instintos creativos más que a los monetarios, y que tienen un interés especial por la ciencia-ficción. Por otra parte, es cierto que si esos escritores no pueden publicar ampliamente, poca gente leerá lo que hagan y por tanto poco podrán madurar salvo lo que su propio talento les permita (no tendrán muchas críticas, por ejemplo, que son muy útiles para crecer como escritor).

 
At 4:20 p. m., Blogger Javier Esteban said...

Yo hablo del premio Minotauro, no de la editorial. Y no digo que sea una oportunidad desaprovechada porque publique poca ciencia ficción (a mí el género me es indiferente, la verdad) o pocos autores españoles, sino porque no ha contribuido sustancialmente a la promoción, crecimiento y desarrollo del fantástico, en sentido laxo, escrito en castellano. Que es lo que mucha gente esperaba, que fuera una puerta para salir de los circuitos del fándom. Entiendo que una editorial es un negocio y que su objetivo al convocar un premio es, por lo general, inflar las ventas. Y bueno, no dudo que 18.000 euros sea el monto más importante de un premio de literatura de este (o estos) tipos, aunque es pelín deprimente.

Por lo demás, el problema de fondo no está en las editoriales. Tampoco en el fándom, que es lo que es y está para lo que está. El problema está en lo que dice Manel (que repito, para mí ha dado en el clavo): la manera de ver ciertas cosas en el mundillo es muy errónea. Así que no creo que la tendencia general sea la culpable.

Otra cosa es que la tendencia a la bestsellerización provoque que se estén potenciando clones de los pelotazos de autores como Crichton o Anne Rice (con veinte años de retraso). Pero eso es otra historia.

 
At 6:56 p. m., Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

Ya, Javier, pero es que el premio lo convoca una editorial (no creo que ambas cosas sean disociables), que como cualquier empresa que se precie, lo que buscará es obtener beneficios con él, no promocionar la calidad literaria ni hacer labor benéfica sobre lo literario. Eso sería como que los anuncios de los bancos que dicen que su máximo interés es nuestro bienhestar fueran sinceros :-)

Para mí también es indiferente el género de ciencia ficción, tanto como lo es cualquier otro género: son modalidades, a usar al gusto de cada cual. Pero a estas alturas he visto ejemplos de que aún cuando cumplas los 4 puntos que ha mencionado Manel arriba, si la novela entra de lleno en las temáticas de ciencia ficción (porque te apetezca o te guste) lo tiene crudo para ser publicada masivamente y por tanto para ser conocida en el exterior. Sin embargo, novelas que no los cumplen pero que siguen las corrientes de gustos o modas actuales han ganado premios importantes y se han vendido como roscas. ¿Y es que por estar de moda un tema ya es más interesante que otro más clásico? ¿Qué problema hay en que la ciencia ficción clásica ya esté muy trillada? ¿Es que por eso ya no se puede considerar buen escritor a quien la practique? ¿Por qué tal escritor tiene que madurar? ¿En qué consiste esa supuesta madurez? ¿En hibridar géneros? No, eso es innovación, o experimentación, no madurez: puede escribirse el experimento como el culo.

Por otra parte el fandom es lo que es, y curiosamente de lo menos de lo que se habla dentro de él es de literatura (quiero decir en serio y con fundamento, como correspondería a un grupo de aficionados a un campo literario)... síntoma donde los haya :-) Así que que en el fandom se considere a alguien un buen escritor no significa nada relevante (en mi opinión), al igual que no lo significa el que se considere lo contrario, y por tanto hace algún tiempo que me han dejado de extrañar las reseñas y comentarios que se ofrecen desde su interior sobre las obras que publican (o publicamos) los de su interior... Estas cosas se suelen mover más por facciones o grupos de amigos que por otro asunto.

 
At 12:19 a. m., Blogger Javier Esteban said...

No, si es lo que digo: un premio es un negocio y punto. Pero que no lo vendan como el termómetro de lo que la gente lee y tal porque Anne Rice pasó de moda hace tiempo, tu ya me entiendes.

Y bueno, ¿hacemos una lista de novelas que entran en temáticas de la cifi y que han sido exitos de crítica y público en los últimos años? La piel fría, Nunca me abandones, Las partículas elementales, La conjura contra américa, La mujer del viajero en el tiempo, Cazadores de Luz,Tokio ya no nos quiere, Sin noticias de Gurb, los cuentos de JM Merino...

Y cada uno pude leer y escribir lo que quiera (estaría bueno si no), el problema es que no se puede seguir escribiendo pulp (más enrevesado o menos pero pulp, a fin de cuentas) y pretender que el éxito no te llega porque el género tiene mala fama y los culturetas no ven más allá de un palmo de sus narices. Ahí hay un problema de honestidad y de incapacidad de ser mínimamente autocrítico.

Y la cosa es que cada vez ves más gente que piensa así, y que lo dice: a lo mejor es que hemos llegado a un verdadero punto de inflexión.

 
At 12:56 a. m., Blogger manel said...

Responderé a Juan Antonio Fdez cuando dice:
"Pero a estas alturas he visto ejemplos de que aún cuando cumplas los 4 puntos que ha mencionado Manel arriba, si la novela entra de lleno en las temáticas de ciencia ficción (porque te apetezca o te guste) lo tiene crudo para ser publicada masivamente y por tanto para ser conocida al exterior"

¿A qué llamas publicación masiva?

Yo creo que hay diferentes "grados de publicación" o "formas de llegar al público".

De menos a más tirada:

1. El "fandom del género".

El principal criterio de este grupo para elegir una lectura es la PERTENENCIA DEL LIBRO al género. (Estoy simplificando. Ya sé que cuando se elige un libro para comprar se tienen en cuenta varios criterios, pero hablo del primer criterio o del que tiene más peso, aunque después el comprador tenga en cuenta otras consideraciones)

Está constituido por un porcentaje muy pequeño del total de los compradores de libros. Eso conduce a lo que ya sabemos: tiradas pequeñas y, al final, el saldo.

2. El "fandom de la literatura". Constituido por gente que lee con frecuencia, compran varios libros al mes. Su revista de cabecera no seria BEM o Gigamesh; seria "Qué leer", "Leer" o los suplementos culturales de los domingos.

Son un grupo más numeroso que el fandom del género, porque en él tiene cabida gente más heterogénea: desde licenciados en filología o humanidades a gente que tiene un importante hábito de lectura sin tener estudios especializados. El lector de ciencia ficción creo que sólo tiene una vía de llegada mayoritaria: el contacto prematuro con esa literatura en determinadas etapas de su desarrollo vital, mientras que estos lectores generales llegan a su hábito desde múltiples caminos (siendo uno el iniciarse en su juventud con literatura de género).

Este grupo es el que permite que muchos escritores extranjeros sean traducidos sistemáticamente al castellano con la misma velocidad con que publican en su lengua original. Que un libro como "La broma infinita" de David Foster Wallace sea un éxito comercial (1.200 páginas de letra minúscula, bastante difícil de seguir en algunos momentos) implica que tiene seguidores tan fieles y fanáticos como los que se encuentran el mundillo de la ciencia ficción.

Creo que pertenecen a este grupo los lectores que están consumiendo la ciencia ficción que edita Anagrama, Mondadori, etc.

El principal criterio de este grupo para elegir una lectura es el AUTOR. Lo más importante es la trayectoria y el renombre del escritor.

No es el grupo más numeroso de lectores pero es varias veces superior al fandom. Aquí sí que puede lograrse la reedición, traducción a otras lenguas e incluso es viable la profesionalización del escritor.

3. Los lectores ocasionales. Constituido por gente con poco hábito de lectura; menos de un libro al mes. Son los que hacen que en la Diada de Sant Jordi (fiesta en la que es obligatorio regalar un libro a tu pareja) los libreros tengan el 15 % de la facturación anual. Es el grupo de lectores más numeroso.

El principal criterio de este grupo para elegir una lectura es el TÍTULO. Es decir, sobre todo consumen grandes éxitos o best-sellers, títulos famosos.

Estos escritores pueden vivir desahogadamente, pero sólo unos centenares de libros alcanzan este status cada año. Unos pocos privilegiados lo logran todo: son buenos escritores saboreados por los lectores habituales y curtidos y además son escritores mediáticos que logran best-sellers.

Esta clasificación es en función del número de ventas. Es decir, ningún tipo de lector es más tonto que otro. Unos leen más (grupos 1 y 2) y otros menos (el 3) ; unos eligen sus lecturas porque tienen una determinada temática (1), otros porque pertenecen a un escritor notable del que siguen su trayectoria (2) y otros porque son títulos de éxito (3). Es un asunto de gustos personales o costumbre lectora. No tiene nada que ver con la inteligencia de los lectores

Yo creo, Juan Antonio, que cumpliendo los puntos que señalé, los libros de los escritores del fandom español serían además buena literatura y podrían entrar en el segundo grupo de ventas. Junto al slipstream anglosajón, junto a Marías o Casariego, junto a Elia Barceló. Seguramente no lograrían "una publicación masiva", pero sí algo más relevante que la actual publicación anecdótica (que consiste, recordemos, en un millar de libros vendidos, reseñas amistosas en los medios fandomitas y luego la desaparición absoluta del libro como si jamás hubiera sido escrito).

Si los escritores intentan alcanzar el grupo 2, dignificarán el género y harán que alcance su madurez en España. Y hay escritores en el fandom que reúnen la calidad suficiente, pero ahora mismo no los veo escribiendo ciencia ficción.

Y es difícil (aunque no imposible) conseguir esa madurez literaria, si el escritor además de mejorar en su trabajo tiene que estar atento a modas o gustos actuales, es decir, si además quiere meter el hocico en el grupo 3. Creo que algunos escritores del fandom están haciendo maniobras para intentar mejorar sus ventas, tanteando temas o géneros que creen tendrán mayor salida o acogida. Es lógico porque todo el mundo es culpable de confundir el valor con las ventas, los méritos con los numeritos. Pero "el fandom de la literatura" puede recompensar el trabajo de un escritor sin necesidad de estar tan preocupado por la evolución del mercado.

 
At 9:10 a. m., Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

[arg, el ciberespacio se me ha comío el comentario... intento reconstruirlo]

Javier: yo estuve en Xatafi cuando Minotauro presentó su primera convocatoria del premio y me quedó bastante claro el asunto en cuanto justificaron por qué dejaban que se presentaran obras sin pseudónimo: según ellos, para "dar más libertad al autor". No hay más que darse un paseíllo por la publicidad de cualquier tipo de producto para encontrar eufemismos (o "engaños de baja intensidad") similares...

Y si alguna vez llego a decir que la ciencia ficción no vende por culpa de unos culturetas que no entienden de lo que hay que entender, tienes permiso para pegarme un tiro en las piernas o regalarme un libro del hijo de Frank Herbert, lo que consideres más doloroso :-) EN mi opinión, si no vende, es porque al público no le atrae (masivamente, me refiero), y no hay más que hablar. No es una queja, ni mucho menos, es sólo la constatación de cómo son las cosas y en mi opinión el motivo principal por el que la CF no tiene demasiadas posibilidades de dar el gran paso (y entiendo que el motivo principal por el que los escritores del género suelen cambiar de temática en cuanto se lanzan a vender más).

Manel: tu enumeración de las categorías de ventas me parece muy acertada. Cuando dices que las ventas no dependen de que el lector sea más tonto o menos, también te doy la razón (creo que es sencillamente cuestión de gustos y modas lo de las ventas). Yo me refería en mi argumentación al grupo último, el verdaderamente masivo (estoy de acuerdo que al segundo se podría llegar a acceder con obras de CF). Mi reflexión es: ¿por qué obras de gran calidad como Bestias o El verano del pequeño San John -ya sé que se editaron hace tiempo, pero para el argumento da igual- no pueden competir con el mismo nivel de ventas, ni de lejos, de la Fiesta del Chivo -que también se editó hace tiempo-? Creo que simplemente porque son de CF, una temática que no atrae a grandes masas de gente. Desde luego, en mi opinión, no es por la calidad literaria ni mucho menos.

Fíjate de hecho que en ninguno de los grupos que mencionas te refieres a la supuesta calidad de la obra como motivo de la compra: o bien es el género, o el autor o el título (yo añadiría la portada). Confirmas mi opinión de que la calidad literaria (al menos como yo la entiendo) no está correlada con las ventas :-)

 
At 11:08 a. m., Blogger Javier Esteban said...

Mi propia experiencia como lector viene precisamente en sentido contrario a lo que dice Manel: yo siempre he leído al margen de géneros y estoy en ese grupo 2 de lectores, en la de género me centré más pasados los veintitantos. Y desde luego me he encontrado con sorpresas y auténticas joyas, pero también con cosas para mí infumables que otros tomaban por clásicos. O sea, que por un lado puedo ver prejuicios hacia la cifi, pero por otro que esos prejuicios tienen una razón.

Y si consideramos fándom literario como un grupo de lectores activos, que miran más allá de la sección de novedades de la Fnac y que son, hasta cierto punto, beligerantes con sus preferencias, tenemos fándom en la literatura policíaca, en los lectores de microrrelatos, en la poesía, en el periodismo gonzo y en cualquier campo de la literatura que se te ocurra. Unos son más cerrados que otros, pero están en todas partes. El problema es que una persona que escribe y tiene verdadera ambición (ya sea ambición de ventas, ya sea ambición creativa) no puede considerarse a sí mismo un aficionado, un fandomita, un friki más. Porque entonces es que no sale de ahí. O dicho de otra forma: todos, absolutamente todos los escritores cuando empiezan son amateurs, en esto el único título que te dan es lo que publicas. Si no consigues publicar en una editorial que no sea del gremio, a lo mejor el problema está también en lo que escribes, no sólo en los de fuera.

Y puede ocurrir algo peor: que escribas verdaderas joyas literarias y que la editorial a quien se lo colocas no pueda venderlo más allá del rinconcito minúsculo de siempre por problemas de distribución o que no te lo promocionen como se merece. Que es lo que pasa con Crowley, por cierto.

 
At 11:21 a. m., Blogger manel said...

Sí, sí, Juan Antonio, tienes más razón que un santo cuando dices que con la ciencia ficción es difícil acceder al grupo 3, el de la publicación masiva. Es más fácil hacerlo mediante la fantasía o el terror. Por ejemplo, Piñol lo ha logrado con un pastiche lovecraftiano.

Pero, mientras en el fandom no hacemos más que quejarnos de esto, escritores de fuera están escribiendo los mejores libros de ciencia ficción, con el punto de mira en la calidad y el compromiso creativo, es decir en los lectores del grupo 2.

Se entiende mejor con un ejemplo. Muchos escritores del fandom no han cogido como modelo "Neuromante" de William Gibson o "Hyperion" de Dan Simmons. Estas son obras de literatura pop, gran contenido de acción y violencia, conscientes de su pertenencia a un género, muy autoreferenciales, etc. Pero a la vez son novelas arriesgadas, innovadoras, con un estilo literario que quita el aliento. Son obras maestras, sin salir de los parámetros de la literatura popular.
Creo que muchos escritores del fandom han cogido como modelo cosas como "Mundo anillo" de Larry Niven o las obras completas de Orson Scott Card. Y es una opción tan válida como cualquier otra (hay gente que le gusta), pero así ni madurez del género, ni salida del ghetto, ni nada de nada.

 
At 12:13 p. m., Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

Javier: completamente de acuerdo con que hay un fandom detrás de cada piedra, y por supuesto en que un escritor no tiene que considerarse como del fandom, sino como escritor. (Como del fandom te puedes considerar desde el punto de vista de aficionado a un género, pero desde luego no desde el punto de vista creativo literario, que debe estar por encima de los géneros, no por debajo).

Manel: si hablamos del grupo 2, perfectamente de acuerdo. De hecho es un campo que hasta hace unos años no era casi ni pensable para un escritor que le gustara este género... De todas formas insisto en lo que ha dicho Javier, que creo que es fundamental: un escritor no debería supeditarse a o estar limitado por un género; el género está debajo del escritor (otra cosa es que le guste escribir de eso).

 

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