04 mayo 2006

Otro modelo de ucronía

Ahora que se están poniendo de moda las novelas de ciencia ficción ucrónica o -como mínimo- con una cierta componente de novela histórica, tal vez sería interesante añadir un nuevo elemento al cocktail, puesto que está tan de moda eso del mestizaje de géneros. En concreto, sugiero el humor.

Por desgracia, los tratamientos literarios de la historia siempre suelen ser muy serios. De hecho, hay gente que confunde que un texto sea fidedigno con que sea serio, circunspecto. Y realmente, creo que una de las mejores maneras que hay para hablar del pasado es desmitificarlo y hacerlo en clave humorística.

Así, tengo un especial cariño por las series de televisión británicas, algunas muy conocidas como la de L'escurçó negre (The Black Adder), protagonizada entre otros por Rowan Atkinson o por actores tan de moda hoy día como Hugh Laurie (el doctor Gregory House).

En la primera parte de la serie se plantea una ucronía según la cual Ricardo III gana la batalla de Bosworth Field a Enrique VII (aunque el rey Ricardo muere) y le sucede su sobrino Ricardo IV. Los seis capítulos de esta primera parte son a cual más delirante, cachondeándose de la historia inglesa como sólo los ingleses saben hacer.

The Black Adder no es un caso único. Hace unos años, en alguna televisión autonómica pudimos ver dos magníficas miniseries protagonizadas por Ian Richardson en el papel de un Francis Urquhart jefe del grupo parlamentario conservador que acaba expulsando al Primer Ministro del poder (House of Cards) y haciendo abdicar al mismísimo rey para salirse con la suya (Playing the King). Éstas no tenían tono humorístico en absoluto. De hecho, eran ligeramente siniestras, pero magníficamente especulativas.

Hecho a faltar en nuestro país este tipo de producciones, tanto televisivas como literarias. Es cierto que en Catalunya se han hecho algunos intentos, aunque de calidad muy discutible y muchas veces con un cierto punto de adoctrinamiento político.

Personalmente, creo que una buena ucronía histórica humorística nos vendría muy bien en unos tiempos en que todo lo relacionado con la patria y la historia se sacraliza rápidamente y se convierte en un arma arrojadiza en la dinámica de la política de partidos, que sólo consigue crispar la vida pública e introducir odios entre los diferentes ciudadanos del país.

1 Comments:

At 7:35 p. m., Blogger Nacho said...

Si tienes el libro seleccionado por Julián Díez que sacó Minotauro a comienzos de año, léete el primer relato: "Ñ" Va (un poco) en este sentido

 

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