10 septiembre 2008

Hoy se acaba el mundo: ¿te apetece una galletita?

Hoy entra en funcionamiento el LHC (Gran Colisionador de Hadrones) del CERN, el experimento científico más caro de toda la historia, que permitirá -en teoría- dilucidar si el modelo estándar de la materia es correcto o, por el contrario, hay que comenzar a tirar los libros a la basura y escribir otros nuevos.

Esto de por sí creo que merece un titular. Pero como casi siempre sucede, los medios de comunicación suelen obviar lo evidente y lanzarse en busca de noticias escabrosas, que son las que provocan el morbo y hacen subir los contadores de audiencia hasta índices estratosféricos.

Hace unos días, alguien presentó una demanda ante un juez local para impedir que entrase en funcionamiento el LHC. Motivo: durante los experimentos podrían llegar a producirse miniagujeros negros que acabarían con nuestro planeta. Hasta circulaba por internet una divertida simulación en que la Tierra era absorbida por un agujero negro con sede en las cercanías de Ginebra.

Ante todo, que no cunda el pánico. Si se llegasen a producir dichos microagujeros negros, éstos se disiparían prácticamente al instante. Así que no hay nada que temer. Bueno, en teoría.

Parece ser que la histeria se ha apoderado de algunos seres humanos hasta el punto que ciertos científicos del CERN han recibido amenazas de muerte. La verdad, estábamos acostumbrados a las amenazas al personal de las clínicas abortistas, pero debe ser la primera vez que amenazan a un físico por si produce agujeros negros asesinos.

La ciencia ficción nos muestra un par de precedentes, al menos. Uno de ellos, obra de Gregory Benford, en Cosmo, en que un experimento fallido en un colisionador de iones pesados acaba produciendo el nacimiento de todo un Universo y una de las científicas del proyecto se convirte en poco menos que en su Dios. Eso sí que es una promoción laboral...

El otro ejemplo lo encontramos en Tierra, de David Brin, en donde un miniagujero negro ubicado en el centro de la Tierra es empleado para producir una verdadera limpieza genocida de seres humanos a lo largo y ancho de la faz planetaria. Estoy seguro que más de un megalómano quisiera tener un juguetito así.

En fin, que si mañana todavía estamos por aquí, es que el LHC no ha acabado con todos nosotros y podemos pasar a otro tema. En caso contrario, siéntense cómodamente en el sofá, relájense, atibórrense de crujientes galletitas y disfruten del fin del mundo. Puedo garantizarles que será bastante movidito.

3 Comments:

At 10:14 a. m., Blogger Jean Mallart said...

Las colisiones de partículas no se producirán hasta dentro de un mes aproximadamente, así que aún nos quedan unas semanas de vida. :-)) De momento están arrancando la máquina y viendo qué tal va todo. De momento muy bien, por cierto.

Hay un bodriete cinematográfico, de estos que salen directamente en DVD, que va justamente de esto, explotando los temores que surgieron ya en los años noventa cuando se habló del proyecto del colisionador de hadrones y de lo que se pretendía lograr gracias a él (confirmar el bosón de Higgs, las partículas supersimétricas...). En España le pusieron como título "Experimento mortal".

 
At 11:57 p. m., Blogger ErManitu said...

En flashforward de Robert Sawyer también suceden cosas "curiosas" al poner en marcha el LHC. Es un libro interesante.

 
At 10:34 p. m., Blogger francissco said...

Lo más fuerte es que parece haber algú físico por ahí que también que lo apoyó...

 

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