09 octubre 2007

Esos condenados bichos

Parecer ser que en Estados Unidos existe una ley que impide confraternizar con los extraterrestres, so pena de un año de cárcel y hasta 5000 dólares de multa. Aunque no he podido verificar la existencia de dicha ley, yo ya me lo creo todo de esta gente.

Así que ya sabéis, si alguno de vosotros viaja al país de la libertad, ni se le ocurra hacerse amigo de un extraterrestre, ni que sea de la admnistración Bush, pues podría caérsele el pelo y acabar vestido de naranja fuera de temporada.

Naturalmente, el cine ya nos había advertido de ello. Recordemos la insistencia con que los señores de negro con pistolas iban siguiendo la pista del pobre ET, que lo único que quería era plantar petunias en su jardín y acababa en una bolsa de plástico blanco y haciendo levitar bicicletas.

Uno no puede fiarse de esos condenados extraterrestres. ¿Qué le hubiese sucedido a la indefensa humanidad si el valiente Mike Donovan hubiese confraternizado más de la cuenta con la pérfida y lagartona Diana? Hoy día, estaríamos gobernados por híbridos de lagartijas y yankies. ¿O eso ha sucedido ya?

Lo que no entiendo es cómo les permiten a los radioastrónomos enviar mensajitos interestelares a los aliens para que éstos descubran nuestra ubicación y vengan a devorarnos o, peor, a vendernos sus cachivaches como nosotros hicimos con los pobres indios Manhattan.

Hay que mantenerse puro y casto y no confraternizar con bichos de ojos saltones, especialmente si son de origen extraterrestre. No me extrañaría que un día de estos la Iglesia incluyese esta media de sentido común en su Catecismo. Si no lo han hecho ya es porque igual temen hacer el ridículo, pero todo se andará. Total, ya no va a venir de ahí.

Propongo, por lo tanto, que nuestro Congreso legisle sobre esta delicada materia, no vaya a ser que los pobres infelices aterricen por error en nuestro país, atraídos tal vez por la gran densidad de fenómenos paranormales que por él pululan y algún atolondrado les abra las puertas, actuando como terrible caballo de Troya.

Naturalmente, la cuestión se convertirá en objeto de discusión acalorada en las Cortes y posiblemente algunas autonomías decidan legislar por su cuenta y riesgo, atendiendo al hecho nada baladí que la Constitución no dice nada sobre alienígenas.

Mi recomendación es que no se fíen. Si un alienígena llama a su puerta, hágase el sueco y finja no verlo. No vaya a ser que acabe empapelado por algún juez estrella de la Audiencia Nacional por apología del alienismo. Sic transit gloria mundi…

3 Comments:

At 10:32 a. m., Blogger Farseer said...

Esto es una leyenda urbana... El tema es que cuando lo del proyecto Apolo había un cierto desconocimiento sobre lo que se podía encontrar en la Luna. Se sabía que probablemente no había vida allí, pero tampoco se podía descartar la posibilidad de que hubiera microorganismos, y eso cuasaba algo de preocupación en cuanto a la posibilidad de epidemias tipo Amenaza de Andrómeda. En fin, traído por los pelos pero no imposible.

La ley en cuestión daba autoridad al gobierno para someter a cuarentena a personas u objetos que se sospechasen contaminados por patógenos de origen extraterrestre. El crimen con pena de hasta un año de cárcel y multa de hasta 5000 dólares no es por confraternizar con extraterrestres, sino por eludir esta cuarentena en caso de que fuera impuesta. Esa ley fue derogada en 1991, considerando que era innecesaria.

Lo que ocurre es que la comunidad de obsesionados por los ovnis aprovechó esto para su propia propaganda, diciendo: si niegan la existencia de ovnis, ¿cómo es que tienen prohibido so pena de cárcel contactar con ellos?

Más detalles sobre todo esto (en inglés) aquí:
http://www.snopes.com/legal/et.asp

 
At 10:40 a. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Gracias por la información, farseer. Ya decía que no había encontrado confirmación. Pero no dejes que la realidad te estropee una buena exclusiva ;)

 
At 10:45 a. m., Blogger Farseer said...

Muy cierto :D

 

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