19 abril 2007

El uso de glosarios

Últimamente se repite bastante en las críticas, aunque de hecho es algo bastante antiguo, que para que un relato tenga una cierta “calidad”, el autor debe rehuír de introducciones con farragosas explicaciones en que se nos introduce en el universo del relato a base de indicaciones. La idea es que el escritor debe ser suficientemente hábil como para presentarnos su particular universo mediante detalles más o menos sutiles y colocarnos directamente en este universo para que nosotros mismos podamos hacernos una idea de él.

Es evidente que ello requiere un cierto esfuerzo por parte del lector (y por supuesto, del escritor) a la hora de empezar un relato, aunque también su evolución es mucho más satisfactoria que si tuviésemos que aprendernos una biblia de memoria. Uno de los grandes maestros clásicos del género en este tipo de introducciones fue Robert A. Heinlein.

Existe otra posibilidad, que tal vez pudiéramos tachar de algo tramposa, que consiste en soltar al lector en medio de la trama, en un entorno desconocido pero darle una especie de mapa-guía del universo en el que se encuentra. Para ello, se le facilita un glosario de términos e incluso mapas explicativos.

En el mundo de la ciencia ficción, un ejemplo clásico de novela con glosario es Dune, de Frank Herbert, mientras que en fantasía, tenemos el muy conocido caso de El Señor de los Anillos, con glosario, mapas, genealogías e incluso diccionarios de élfico.

¿Son los glosarios una ayuda, una guía para situar al lector o son directamente una trampa para eludir dar explicaciones suficientes que lo ubiquen en el entorno?

Supongo que depende del caso. Es evidente que, en una obra como El Señor de los Anillos, el trasfondo es tan enorme y detallado, que el uso de glosarios queda completamente justificado. Es más, de hecho, estos glosarios deben entenderse más bien como un complemento de lectura, una especie de “Para saber más, véase” que no un apoyo durante el proceso de lectura.

Tal vez en otras obras más incompletas y menos elaboradas, como El Silmarilion, los glosarios son casi apuntes del propio autor sobre líneas argumentales a desarrollar en el futuro que quedaron truncadas.

En lo que respecta a Dune, yo al menos reconozco que tuve que recurrir bastante al glosario en la primera lectura que hice de esta novela y que sin ellos hubiese estado bastante perdido. Creo que aquí el uso de los glosarios no estaba tan justificado y que el autor podría haber hecho un esfuerzo algo mayor en explicarnos en el texto algunos detalles relegados al glosario.

Ello no le resta fuerza a Dune como buena novela que es, en mi opinión. De hecho, tal vez le confiere un cierto exotismo que la hace aún más atractiva, sobre todo en primera lectura.

1 Comments:

At 12:18 p. m., Blogger Juan Antonio Fdez Madrigal said...

Para mi gusto, el glosario bueno es el que se lee sólo una vez acabada la novela. En cualquier otro caso, glosarios no, gracias (e introducciones enciclopédicas tampoco) :-)

 

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