08 noviembre 2005

¿Qué será de ellos cuando nosotros ya no estemos?

Me pregunto qué será de nuestros "ídolos" de ciencia ficción cuando nuestra generación pase. Me pregunto si alguien leerá a Silverberg, a Bradbury, a Clarke, a Asimov, a LeGuin y a tantos y tantas otros/as que hoy ocupan espacio en nuestras estanterías y en nuestros corazones.

¿Cuántos de ellos sobrevivirán al paso del tiempo? ¿Cuántos serán algo más que una reseña breve en un perdido manual de literatura del siglo XX o de principios del XXI? ¿Se preguntará alguien dentro de cincuenta años si Heinlein era facha o si Tepper odiaba a los hombres? ¿Le interesará a alguien los mundos casi oníricos que describe Ballard o los ingenios megalomaníacos de Clarke? ¿Alguien se acordará de las tres leyes de la robótica o de Mundoanillo?

En definitiva, ¿sobrevivirá la ciencia ficción a nuestra generación?

Quiero creer que sí, aunque como reconozco tener una cierta vena mitad fatalista, mitad cínica, esa creencia se ve muy matizada. Por los movimientos literarios de hoy día parece que toma mucha más relevancia la fantasía que la ciencia ficción. Aun así, ¿podrá algún joven o adulto leerse El Señor de los Anillos de la misma manera que la generación anterior a la película de Peter Jackson? Sinceramente, creo que no. Además, la tentación de ver la película, cosa que requiere mucho menos esfuerzo que leerse el libro, será cada vez más irresistible para las nuevas generaciones, que aborrecen tener que esperar o que rehuyen cualquier cosa que suene a esfuerzo.

No sé por qué, pero me ha salido un post algo negativo. Procuraré corregirme en el futuro, aunque no prometo nada...

4 Comments:

At 8:02 p. m., Blogger Nacho said...

Personalmente ahora mismo me preocupa más qué es de, p.e., Sheckley cuando todavía está entre nosotros. Un autor fundamental para entender la buena ciencia ficción de los cincuenta, en relatos muy por delante de los tres proclamados grandes maestros, y del que es imposible encontrar un maldito relato en un libro a la venta en las librerías "normales". A parte del nivel de vida que puede mantener (sólo hay que ver lo ocurrido hace unos meses en Ucrania).

El futuro... A ver, a ver que saco la bola... Mucha novela, poco o ningún relato, mayor hibridación de géneros, editoriales grandes en continua búsqueda de sus propios Sapkowski y Martin, La Factoría dejando el género y lanzándose a por el bestseller históricoconspiratorio,... y los autores de fuera merendándose a los de dentro en su propio terreno.

 
At 8:04 p. m., Blogger Nacho said...

Sé que pensabas a más largo plazo, pero es el futuro cercano me tapa todo lo que queda detrás :P

 
At 4:11 p. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Personalmente ahora mismo me preocupa más qué es de, p.e., Sheckley cuando todavía está entre nosotros. Un autor fundamental para entender la buena ciencia ficción de los cincuenta, en relatos muy por delante de los tres proclamados grandes maestros, y del que es imposible encontrar un maldito relato en un libro a la venta en las librerías "normales". A parte del nivel de vida que puede mantener (sólo hay que ver lo ocurrido hace unos meses en Ucrania).

Completamente de acuerdo, Nacho. Lo de Ucrania fue de escándalo :( Yo he tenido que recurrir a las librerías de viejo para poder disfrutar de sus magníficos relatos y aun así no los he conseguido todos. ¿Es que a nadie le interesa Sheckley?

El futuro... A ver, a ver que saco la bola...

Supongo que te refieres a la de cristal :P


Mucha novela, poco o ningún relato,

Es aparece la tendencia, sí señor...

mayor hibridación de géneros,

Ya conoces mi teoría del café con leche, pero la reexplico porque los demás igual no: a mi me gusta el café con leche, pero para poder tener café con leche, debe haber café y debe haber leche para mezclarlas en las proporciones adecuadas. Con tanto mestizaje de géneros al final tendremos una especie de batiburrillo raro que no sabremos qué es. Particularmente, no tengo nada en contra de ese mestizaje, pues creo que lo enriquece, pero espero que no sea a costa de cargarse las novelas clásicas de fantasía, de terror o de ciencia ficción.

Por otro lado, la experiencia me demuestra que en todos los "ámbitos", cuando se habla de mestizaje se está encubriendo en realidad otra cosa. En este caso, parece que como la ciencia ficción tiene menos adeptos que antes y la fantasía más, le quitamos café y le añadimos leche XD


editoriales grandes en continua búsqueda de sus propios Sapkowski y Martin,

mmm... tanto las pequeñas editoriales como las grandes siempre han seguido esas políticas, ¿no? Véase la operación de Planeta para comprar Minotauro casi exclusivamente por Tolkien o que la mayoría de las novelas de Asimov o Clarke en su día eran publicadas por Plaza y Janés.

La Factoría dejando el género y lanzándose a por el bestseller históricoconspiratorio,...

Ah, ¿pero eso no lo habían hecho ya? :)


y los autores de fuera merendándose a los de dentro en su propio terreno

Esa parece ser una moda. Lo que no sé es si han llegado al género para quedarse o si, simplemente, están de paso. No lo veo muy claro...

 
At 7:44 p. m., Blogger Nacho said...

La Factoría todavía publica género. Acabo de ver alguna novela nueva en una librería (una gordota de Peter F. Hamilton), pero viendo cómo les va con Dante, Signum y el de la Atlántida que es un bestseller al día de salir... blanco, extraído de la vaca y en botella. Además esta literatura tiene un plus. Sus lectores pasan cosa mala de la calidad de edición, las trastadas que les haces a tus trabajadores, el precio de los libros,... Si son el sueño de todo editor hecho realidad :D

Lo que no sé es si han llegado al género para quedarse o si, simplemente, están de paso

Supongo que estarán en el terreno fantástico cuando les interese a la hora de contar una historia. Estamos llegando a la normalización de usar un recurso, el fantástico, cuando sea estrictamente necesario para contar una historia, sin importar la imagen que puedan tener los lectores de él.

Por cierto, que acabo de terminar "La mujer del viajero en el tiempo" y a parte de llorar con su emotivo final, me he dado cuen que estamos ante el mejor libro que se ha escrito sobre una enfermedad moderna: el mal de Huntington. Sin hacer la más mínima referencia a ella. Con este material Robert J. Sawyer hizo en "Cambio de esquemas" un tecno thriller resultón lleno de melodrama barato. En esta Niffenegger hace romanticismo del bueno. Y ciencia ficción de calidad. Pero ni lo votan al Hugo, ni al Nebula, ni al Locus,... Joer, esto es como los Ignotus.

 

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