10 enero 2006

Reivindicando todo lo que se pone a tiro

¿Os imagináis una historia de ciencia ficción de una persona que es apartada de la sociedad y crece en reclusión y que después es devuelto a ésta en un papel estelar de líder y caudillo? Bueno, sería una historia más o menos del tipo "pobre diablo se convierte en el Emperador de todas las cosas" como diría Norman Spinrad. Algo muy común en la ciencia ficción.

Pero es que yo estaba pensando en La vida es sueño de Calderón de la Barca. Que yo sepa, a día de hoy nadie ha reivindicado esta obra de teatro como perteneciente al género de ciencia ficción. Y ya es raro, porque últimamente he detectado una curiosa fiebre reivindicativa acerca de la literatura fantástica, consistente en decir que tal o cual obra clásica (como La Ilíada, por ejemplo) es fantasía o ciencia ficción.

Creo que es excesivo y que estamos siendo más papistas que el Papa. Me parece evidente que La vida es sueño no es una obra de teatro de género. Es lo que es y fue escrita en un contexto literario y cultural en que estas cosas o no existían o no eran, al menos, intención del autor.

Dudo que Homero (o quien fuera que escribiese La Ilíada y La Odisea así como otras historias de retornos) tuviese in mente nada parecido a una obra de literatura fantástica. Para ellos era religión (que no mitología) o incluso realismo y veían el mundo en términos de dioses y héroes, algo un poco alejado de nuestra mentalidad contemporánea. Incluso si lo consideraban mitos es algo diferente de una historia de fantasía.

¿Podemos decir que, en términos actuales, es fantasía o ciencia ficción? Cada cual puede responder lo que quiera, por supuesto, pero creo que en este fenómeno reivindicativo hay mucho de complejo de inferioridad que necesita de grandes clásicos para poder decirle a los otros: "¿Lo veis? ¡si hasta Homero escribía fantasía! No nos digáis que leemos dragonadas o tonterías del espacio".

No es un fenómeno exclusivo de la literatura fantástica. Los homosexuales, por ejemplo, han atribuido su condición a multitud de personajes históricos famosos supongo que con la misma intencionalidad. O las mujeres, en su lucha por la igualdad, también tienen sus propias listas de heroínas a lo largo de la historia. Todo el mundo que forma parte de algún grupo discriminado, tiende a buscar prestigio por esta vía.

Soy más bien partidario de seguir el clásico de que "ciencia ficción es todo aquello que se publica como ciencia ficción" (y lo mismo para la fantasía), con tal vez alguna excepción, pero siempre teniendo presente que la ciencia ficción es algo relativamente contemporáneo.

Creo que no deberíamos confundir los relatos mitológicos, religiosos o épicos con la literatura fantástica, porque si no tendríamos que incluir en la lista El Kalevala, La Biblia, El Ramayana y El anillo del Nibelungo entre ellos. Es más, ¿qué tal decir que las historias de un ingenioso hidalgo de la Mancha que se trastoca debido a la lectura excesiva de novelas de caballerías y que ve gigantes donde sólo hay molinos y doncellas donde sólo hay posaderas son literatura fantástica? Mmm...

5 Comments:

At 10:59 a. m., Blogger Javier Esteban Gayo said...

Bueno, teniendo en cuenta que El Kalevala es una de las influencias más directas y palpables de la obra de Tolkien no sé yo... : p

El problema que yo veo es que el género está inmerso en una tradición literaria de la que coge TODOS sus elementos (y a la que también aporta muchísimo, para qué negarlo), no es una isla ni algo nacido por generación espontánea. Pero esto es un pequeño detalle que parece que algunos aficionados o bien no ven, o bien prefieren ignorar a la hora de legitimar sus lecturas o sus escritos.

No es que la Iliada tenga elementos de fantasía épica o ciencia ficción, es que prácticamente casi todo lo que se ha escrito después en el occidente grecolatino tiene elementos de la Iliada.

Sostener lo contrario, me parece que parte del mismo error de base de los magufos que afirman, convencidos ellos, que en la Biblia se habla de ovnis.

 
At 4:30 p. m., Blogger Fran Ontanaya said...

Por suerte, la literatura es muy amplia. Así en Tolkien influyeron los clásicos mitológicos, en Asimov alguna que otra obra fantástica de Shakespeare, en Herbert la mitología coránica, en Simmons la de Keats… Reivindicar la literatura fantástica como un todo completo y complejo es pues sólo un acto de sentido común :D

 
At 5:25 p. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Bueno, yo no creo demasiado en los compartimentos estancos, así que no seré quien se ponga purista a defender si tal o cual obra es fantasía o no lo es. Simplemente hacía notar que por mucha reivindicación que se quiera hacer de la fantasía a lo largo de la historia, no podemos hablar de fantasía hasta un determinado momento. La intencionalidad de la Ilíada es clara y no es la misma que la de una obra fantástica moderna. Por supuesto que hay influencias: todo lo que tiene una cierta repercusión acaba influyendo a obras posteriores en mayor o menor medida, pero eso no significa que podamos mezclarlo todo.

Una obra puede tener elementos fantásticos y no ser fantasía, ya que los elementos se consideran fantásticos hoy día pero no lo parecían en su día, como sería el caso de la Ilíada. Los dioses eran reales para ellos. En cambio para nosotros, son mitológicos.

Una obra puede tener elementos históricos, pero eso no la convierte en una novela histórica. Y así sucesivamente.

Creo que hay que considerar tanto los resultados como la intencionalidad.

Por supuesto, que cada cual considere lo que quiera. Pero si queremos poder alcanzar un mínimo consenso, deberíamos utilizar unas reglas claras a priori, no tratar de llevar el agua a nuestro molino siempre que lo consideremos oportuno, pues si no, será imposible discutir en términos semejantes :)

En cuanto a Tolkien, la cosa es harto compleja. Para empezar... ¿escribió literatura fantástica? Bueno, es evidente que sí, pero su intencionalidad era mucho más amplia. Pretendía inicialmente dotar de un corpus mitológico a los ingleses ya que el suyo original se había perdido en la noche de los tiempos. Además, está todo el tema de la subcreación, con claras connotaciones filosóficas y teológicas. Así que puede que la obra de Tolkien esté más cerca de la mitología (ni que sea inventada) que no de la literatura fantástica, pero yo no soy capaz de establecer los límites con claridad, si es que existen.

 
At 5:28 p. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Addenda: Además, hay que tener en cuenta que en el caso de Tolkien, primero fueron las lenguas y luego las historias. Tolkien llegó a hilvanar historias para darle sentido a una palabra o una frase en alguno de los idiomas que creó. Eso complica todavía más las cosas.

 
At 8:16 p. m., Blogger Javier Esteban Gayo said...

Completamente de acuerdo. Además, no hay más que comparar que casi todo lo que se ha escrito dentro de la fantasía épica "de raíz tolkiana" no tiene absolutamente nada que ver con Tolkien.

Y bueno, lo que yo creo que lo que es un "todo" es la literatura, lo fantástico es un género, amplio, sí, pero sólo un género. No hay que tomar la parte por el todo.

Y sobre si la Iliada es religión... Era concebido en cierta manera como mitología de corte nacionalista ya en la propia época de los griegos (al menos a partir del periodo helenístico).

Tened en cuenta que es el relato de una guerra concreta en un momento concreto, en absoluto una cosmogonía, como puede ser la Biblia. El corpus religioso griego nos ha llegado de una manera mucho más difusa.

 

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