24 febrero 2006

Buscando un nuevo nombre

Pues, ¡ea! Viendo que las editoriales serias repudian la etiqueta de ciencia ficción como si tuviese la peste bubónica, habrá que buscar una nueva que satisfaga a propios y ajenos.

Lo primero que se me ocurrió fue realismo mágico o realismo fantástico, pero entre que ya existe y parece reservado para ciertos escritores sudamericanos y que no se me ocurren dos términos más contrapuestos que realismo y fantástico es mejor descartarlo.

Pensando, pensando, pensé que tal vez podría llamarse ficción especulativa o thriller especulativo. El primer nombre, por desgracia, suena también a ciencia ficción y no acaba de gustarme. Por otro lado, el segundo parece reservado a las novelas de Michael Crichton y adláteres. Además, ¿realmente pueden catalogarse como thriller especulativo las novelas de Ballard, Crowley o Bradbury, por citar tres ejemplos? No, creo que no.

Desde luego quedan descartadas todas las etiquetas que contengan las palabras ciencia o ficción por razones obvias. Hay que buscar algo más genérico, no sé, literatura finisecular o narrativa intrépida. Mmmm... no, tampoco. Lo primero ya habría quedado anticuado y lo segundo suena a historias de piratas.

Si no queremos cometer un fraude, tampoco podemos llamarlo realismo de ningún tipo, porque desde luego que no lo es. Parece que la cosa se complica por momentos.

¿Tal vez vanguardismo? No sé, no sé, a parte de que suena a nombre de periódico, tiene unas ciertas reminiscencias que no acaban de cuadrar con lo que es propiamente la ciencia ficción. Y, además, ¿era realmente vanguardista Heinlein?

¿Y un nombre propio? ¡Uy! Esto sí que sería divertido. Pero provocaría unas guerras tremendas dentro del fandom. Mientras unos postularían a san Asimov, otros se sacarían los ojos para que fuese un ubicuo Dick, por no hablar de las hordas de fanáticos de Lem o de LeGuin. No mejor tengamos la fiesta en paz.

Pues entonces, ¿qué? No sé, ¿qué tal si dejamos las cosas como están? Por mucho que le cambiemos el nombre... vaya, que aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Al menos ahora sé a qué atenerme cuando compro un libro de ciencia ficción. Me da verdadero pavor encontrarme en las librerías con obras de vanguardismo especulativo, tecnofantasía samurai o esoterismo serio. Mejor no meneallo.

3 Comments:

At 6:03 p. m., Blogger Alfredo Álamo said...

Hace tiempo que Sergio Hartman le da el nombre de "literatura conjetural". Pero por ahora, me parece que nuevas etiquetas equivalen a nuevos problemas (sobre todo mentales ;)

 
At 9:08 p. m., Blogger Javier Esteban Gayo said...

Estupendo artículo.

En mi opinión, está bien buscarle un nombre adecuado a una realidad que no se ve bien acotada con una etiqueta como "ciencia ficción", "fantaciencia" o similares (y a nivel académico, de verdad creo que es algo necesario).

El problema es que a la hora de "vender" el género de cara al exterior (que esto ya es otra historia), me parece más importante escribir obras que puedan competir dentro del "mainstream" (odio este palabro) que comerse la cabeza por rebautizar al género... Yo estoy cada día más de acuerdo con lo que dice Julián Díez acerca del slipstream.

 
At 4:43 a. m., Blogger Sergio Gaut vel Hartman said...

Pues diré que Alfredo tiene razón. Pero a la hora de nombrar algo hacerlo con una etiqueta que no te genere culpa o vergüenza es un gran avance. Ciertas expresiones de la cf, en especial las cinematográficas, me producen bastante de eso, por lo que no veo grandes obstáculos a la hora de usar slipstream o narrativa conjetural, aunque sean etiquetas con escaso adhesivo y se estén cayendo todo el tiempo de las botellas...

Muy bueno el blog. Lo acabo de agregar en el mío.

Sergio Gaut vel Hartman
http://www.nuevasinergia.com.ar/
http://cuentosgvh.blogspot.com/

 

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