31 agosto 2007

Cyberpolicías de tres al cuarto

La nueva Ley de la Sociedad de la Información que se está preparando permitirá a la autoridad “competente” en este caso la SGAE (de ahí las comillas) ordenar directamente el cierre de un sitio web en el supuesto de que consideren que se violan los derechos de autor. ¡Toma ya!

Se supone que después habrá un juicio y toda la mandanga, pero la primera en la frente. O sea, eres culpable hasta que se demuestre lo contrario. ¡Viva el estado de derecho ése del que los políticos no paran de hablar y que se cepillan en cuanto tienen la menor oportunidad!

No perdamos de vista que ya existía un Real Decreto del año 2005 que permitía al Gobierno interceptar comunicaciones electrónicas sin autorización judicial. Esto que es horrorosamente ilegal con otro tipo de comunicaciones, se puede hacer impunemente con las comunicaciones electrónicas. ¿El motivo? Pues que la Constitución –que tiene sus años- no dice nada de comunicaciones electrónicas. ¡Es el colmo!

Vaya, que en vez de ampliar las libertades civiles, las reducimos a golpe de decretazo. La medida está recurrida, pero teniendo en cuenta a qué velocidad van los tribunales en nuestro país, la cosa debe ir para largo.

Añadámosle todo esto a la polémica sobre el canon digital –por el cual todos somos culpables de piratería aunque se demuestre lo contrario- y tenemos un delicioso cocktail de abuso de autoridad, injusticia, pisoteo de derechos y supina caradura con que se nos abofetea a los ciudadanos con la mayor de las alegrías.

Lo grave es que este tipo de cosas parecen indignar poco a la sociedad. Vaya, que no veo grandes manifestaciones en contra del recorte de derechos en internet, ni a los obispos clamando al cielo, ni a ningún partido mayoritario defendiendo “el sacrosanto estado de derecho”.

Algunos han catalogado las nuevas atribuciones que tendrá la SGAE y otras sociedades de defensa de los derechos de autor como una reedición de la tristemente famosa “patada en la puerta” de José Luís Corcuera. Fascinante. Lo mejor es que después todos dicen defender la libertad. Lo que no queda claro es la libertad de quién para hacer qué, visto lo visto.

Esperemos que, si siguen así las cosas, los bomberos no acaben quemando libros como en Fahrenheit 451, la estremecedora distopía de Ray Bradbury.

2 Comments:

At 12:08 a. m., Blogger francissco said...

lo más gracioso es que conozco a un tipo al que le piden pasta por poner música en su pub, amenzándole con "consecuencias judiciales", seguramente a ver si se acoquina y paga.

Lo de cerrar webs por las bravas suena a concesión política por el apoyo de ciertos artistas en las campañas políticas, pienso yo, perro mundo este.

 
At 11:53 p. m., Blogger Meister said...

Una vergonya l'SGAE i el govern. Realment en l'assumpte dels drets d'autor l'estan espifiant. Sembla mentida que no se n'hagin adonat que ja se'ls ha escapat tot de les mans i a sobre no tenen capacitat real per fer complir la llei que ells mateixos fan. Suposo que la divina providència o l'autocensura són els únics mecanismes que tenen certament eficaços per seguir a la poltrona cobrant-nos pel que no val.

Salut!

 

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