05 febrero 2009

Lo mejor de Connie Willis (I) / Connie Willis

Connie Willis es especialista en cháchara. Con ello no estoy efectuando ninguna crítica negativa. La cháchara puede ser muy interesante e incluso literaria, como es el caso de Willis, pero el estilo es inconfundible.

A veces la cháchara es más o menos intrascendente, como en "A finales del Cretácico"; en otras, imita un cierto lenguaje, como en "Todas mis queridas hijas" y en otros casos, es sencillamente magistral, como en "Brigada de incendios", aunque la mayor parte de las veces se queda a medio camino, como en "Luna azul" o en "Cartas de Navidad".

La primera parte de esta recopilación de los mejores relatos de Connie Willis es bastante interesante, aunque se trata de una mezcla bastante heterogénea de lo mejor y de lo no tan mejor. Se nota que hay material de relleno.

"Los vientos de Marble Arc" ("The Winds of Marble Arch", 1999), que obtuvo el premio Hugo 2000 es tal vez uno de los mejores relatos de esta recopilación. En ella se combinan ciertas reflexiones sobre el envejecimiento y la decadencia en el presente con los bombardeos alemanes sobre Londres durante la II Guerra Mundial, uno de los iconos preferidos de Willis.

"Luna azul" ("Blued Moon", 1984) es una intrascendente historia cargada de retórica de carácter amoroso que juega con el especial significado que tiene el inglés el término "Blued Moon" (la segunda luna llena de un mes), que está asociado a la suerte y un programa industrial para deshacerse de cierto tipo de residuos.

"Igual que aquellas que soliamos tener" ("Just Like the Ones We Used to Know", 2003) es una gran historia coral sobre las Navidades y sobre un fenómeno meteorológico atípico y sobre cómo afecta a sus diferentes protagonistas.

"Daisy, al sol" ("Daisy, in the sun", 1979) es un relato oscuro, de los primeros tiempos de Willis, tal vez más literario y esperimental, claramente distópico y algo difícil de interpretar, sobre la posibilidad de que el sol se convierta en nova.

"Una carta de los Cleary" ("A Letter from the Clearys", 1982), premio Nebula 1983 es un bello relato sobre el invierno nuclear y sobre cómo los tiempos pasados pueden interrumpir en el presente causando una cierta conmoción.

"Cartas de Navidad" ("Newsletter", 1997), premio Locus 1998 es un excéntrico relato sobre una supuesta invasión alienígena aparentemente positiva que afecta a los seres humanos y los vuelve mejores personas, con historia de amor incluida y con el típico transfondo navideño que tanto le gusta a la autora.

"Brigada de incendios" ("Fire Watch", 1982), premios Hugo 1983 y Nebula 1983 es, sin duda, el mejor relato de la colección y probablemente de lo mejorcito que ha escrito Connie Willis. Trata sobre un historiador que debe efectuar su trabajo de final de carrera siendo transportado al pasado, al bombardeo alemán sobre Londres y cuya misión es evitar las bombas incendiarias sobre la catedral de St. Paul. Este relato, con un magnífico final, nos muestra lo mejor de la prosa de Willis, cuando consigue que todos los elementos se encuentren en sintonía, como sucede en El Libro del Día del Juicio Final.

"Directos a Portales" ("Nonstop to Portales", 1996), premio Ignotus 2000 es un simpático homenaje al escritor de ciencia ficción Jack Williamson, aunque como relato de ciencia ficción, también funciona bastante bien.

"Ruido" ("Ado", 1988) es uno de esos clásicos relatos de cháchara de Willis, bastante irónico, sobre la censura y los grupos de presión aplicados al sistema educativo.

También sobre el sistema educativo y sobre las "peculiares" nuevas tendencias en la enseñanza trata "A finales del Cretácico" ("In the Late Cretaceous", 1991), aunque es más aburrido y no acaba de tener demasiada trascendencia.

Finalmente, "Todas mis queridas hijas" ("All My Darling Daughters", 1985), un extraño relato sobre el abuso infantil y sobre la vida en una especie de internado, en el que la autora nos sitúa de golpe en un entorno extraño, con un neolenguaje juvenil que complica aún más la comprensión de los hechos.

Resumiendo: una buena selección de los mejores relatos de Connie Willis, por los que merece la pena leer este libro, especialmente si no se han leído con anterioridad, aunque reconozco que la segunda lectura de "Fire Watch" ha sido aún más satisfactoria que la primera en su día.

1 Comments:

At 2:54 p. m., Blogger Carlitos said...

Vale, de acuerdo, pero que descartes la gran habilidad para los diálogos (definen a los personajes, definen los puntos de vista, son irónicos y son dinámicos, al más puro estilo de sus maestros "de facto" Damon Runyon y PG Woodehouse) de Connie Willis como "cháchara" me parece, al menos, injusto.

 

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