23 noviembre 2005

Compre enanitos de jardín

Decía alguien que los intelectuales estaban bastante decepcionados con la clase media porque ésta, lejos de invertir el dinero en cultura, prefería gastárselo en enanitos de jardín, símil éste que se refería a la costumbre de invertir en la casita de campo o de gastarse fortunas decorando el pisito o cosas por el estilo.

La verdad es que eso de la clase media en nuestro país es algo discutible. Todo el mundo se considera clase media, porque casi todos conocemos gente que están mejor y peor que nosotros económicamente. Pero en el sentido tradicional de clase media -el de la burguesía, ya fuera grande, pequeña o mediana- tendríamos que concluir que no hay tantos. Es más: los que hay ya no suelen gastarse el dinero en cultura, porque eso no viste.

Ciertamente, los libros se han convertido en un producto de lujo, pero sólo ciertos libros otorgan prestigio social. Todos tenemos in mente unos cuantos autores de lo más in, o cool, o chachi, lo que gustéis. Posiblemente su lectura no aporte absolutamente nada a nuestras vidas, pero están de moda y farda mucho eso de tenerlos en la estantería al lado de la televisión (el ara moderna de nuestros hogares) y cerca de la falsa chimenea para ese fuego que ya nunca encendemos no vaya a ser que se prenda fuego a la chimenea.

La ciencia ficción y la literatura fantástica en general no son ajenos a este fenómeno. Para empezar, se trata de una literatura desprestigiada en nuestro país, por múltiples y variados motivos socio-históricos, empezando porque ésta es la cuna del realismo y acabando porque para la casta dirigente de intelectuales, la sacrosanta inteligentsia pel país, la novela de género es poco menos que una abominación cultural. "¡Por favor! ¡Lean cosas serias y no tonterías del espacio o memeces de dragones y magos!"

Pero me temo que ésta es una batalla perdida, al menos a corto plazo.

La ciencia ficción soporta otro handicap adicional: en nuestro país, el interés por la ciencia y la tecnología es sólo moderado según recientes estudios, cuyas fuentes y metodología me gustaría poder contrastar, ya que en mi opinión el interés por la ciencia es casi nulo. Otra cosa es la tecnología (coches, ordenadores, móviles, etc) que envueltos en el delirio tecnoconsumista que nos atenaza sí que suscita pasiones.

Pero la ciencia no. Aunque, claro, teniendo en cuenta como está el panorama, no me extrañaría mucho que buena parte de los encuestados tomasen por ciencia lo que dicen desde sus púlpitos mediáticos fenómenos tales como J. J. Benítez o Iker Jiménez, que han hecho de la ignorancia general, caldo de cultivo de su prosperidad.

Incluso algunos todavía confunden astrología con astronomía, creen que la Atlántida fue una realidad histórica de la que se tienen pruebas o creen que el SIDA nació en un laboratorio de guerra bacteriológica norteamericano, por no citar que dudan seriamente de si el hombre llegó realmente a la Luna, pero creen en cambio a pies juntillas en la acupuntura, la homeopatía, la cromoterapia o en le mal de ojo. Eso, por supuesto, no es ciencia seria, pero no perdamos la ocasión de pasar por cultos.

Este es el país del "que inventen ellos" o de "la ciencia adelanta que es una barbaridad". Por eso, cuando llegue ese maravilloso período de delirio comprador que son las Navidades (nótese el plural: así alargamos más tiempo la sangría), estaría bien regalar libros, o música o cualquier elemento cultural antes que comprar un enanito de jardín. Créanme, sus neuronas se lo agradecerán. Los enanitos, también.

6 Comments:

At 6:54 p. m., Anonymous kenset said...

Queridos Reyes Magos:

Como este año he sido muy buen ñiño os pido que me traigáis: un iPod nano, unas llantas tope molonas para el buga, lo de la tele digital, la play station portátil ésa y unos esquís de freestyle. Ah sí! Y unos libros de mocoterapia.

 
At 8:34 p. m., Blogger Nacho said...

Lo de los enanos de jardín ya tiene solución. Se llama al Front de Libération des Nains de Jardins y asunto solucionado

http://desgraciashumanas.blogcindario.com/2005/11/00057.html

 
At 6:17 a. m., Blogger Aryxael said...

Yo tengo un gnomo en la terraza ¿Eso me descalifica? Hasta eso creo que no soy tan masificado.

http://aryxael.blogspot.com/2005/08/el-gnomo-de-la-terraza.html

 
At 4:13 p. m., Blogger Yarhel (Enric Quílez) said...

Nacho, aún me río cuando recuerdo la primera vez que oí hablar del frente de liberación de enanitos de jardín. Creo que incluso tienen (o tenían) web. No es el único fenómeno pintoresco: recuerdo una web de un frente de liberación de vacas en cautividad que hasta ofrecía esquemas a lo comando de operaciones de liberación. Definitivamente, hay gente que se aburre.

Aryxael, si inviertes parte de tu dinero en bienes culturales es igual que te compres enanitos de jardín, ya que tienes indulgencia plenaria, sobre todo si son libros de literatura fantástica. Jo tengo brujas y no me autoestigmatizo :)

 
At 2:35 a. m., Blogger Aryxael said...

Respiro tranquilo por que fue un regalo de mis hermanos. Yo a cambio les regalo libros de la Leguin o de McCafreey.

Buen blog el tuyo, lo he encontrado harto interesante. una vez más el Cyber nos une.

 
At 9:51 p. m., Blogger Sherlock said...

Me resulta desopilante la diferencia planteada entre los libros ("la cultura")y los enanos de jardín.
Un enano de cemento, vaciado de un molde, es tan cultura como Moby Dick, y elegir entre lo uno o lo otro es tan ridículo como preferir una tostadora a un lavarropas.
En fin, también nuestros comentarios son parte de una cultura. Es el imperio quien determina cual elemento de la cultura es "buena cultura" o chick, a cortapisa de lo kirch o cachi.
Sigamos adelante que los imperios no se construyen con neuronas, sino gracias a las "discriminonas" que son unas enzimas muy efectivas para el desarrollo de diminutos universos para lelos.

 

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