20 diciembre 2005

Vermilion Sands / J. G. Ballard

Vermilion Sands
J. G. Ballard
Vermilion Sands
Minotauro

Relatos que lo componen:

- Prima Belladona (Prima Belladona), 1956
- Venus sonríe (Mobile or Venus Smile), 1957
- Estudio 5, las estrellas (Studio5, the Stars), 1961
- Los mil sueños de Stellavista (The Thousand Dreams of Stellavista), 1962
- Las estatuas cantantes (The Singing Statues), 1962
- El juego de los biombos (The Screen Game), 1963
- Los escultores de nubes de Coral D (The Cloud-Sculptors of Coral B), 1967
- Grito de esperanza, grito de furia (Cry Hope, Cry Fury), 1967
- Dile adiós al viento (Say Goodbye to the Wind: Fantastic), 1970

Vermilion Sands es un libro sugerente, bello y ligeramente surrealista. Por supuesto, habrá quien lo catalogue como más de fantasía que no como ciencia ficción, aunque creo que es cuestión de criterios.

Como casi todas las obras de Ballard, en ella se cultivan las sensaciones, más que las ideas o las emociones en sí mismas, pintando maravillosos frescos de personajes y de paisajes con palabras.

Se trata de una colección de relatos escritos a lo largo de más de diez años, todos ellos centrados en el mundo hipotético y onírico de Vermilion Sands, una especie de playa infinita en un mundo futuro similar al nuestro, aunque ligeramente diferente, con todo tipo de criaturas y de tecnologías cercanas a las que disfrutamos, pero con sutiles diferenciaciones.

Así, pueblan las páginas de este libro insectos violentos que obeden a su propietario, ojos enjoyados, esculturas sónicas que crecen como plantas y a las que es posible dar forma, criaturas fantásticas como las rayas de arena, yates que navegan por entre las dunas de arena sobre ruedas, casas vivas que se adaptan a las emociones de sus moradores, escultores de nubes en avionetas o ropas vivas que se adaptan a sus portadores según su correspondiente estado de ánimo.

Estos elementos diferenciales se presentan como algo natural y mágico al mismo tiempo, pero el lector no tiene la sensación de que le están impartiendo un curso acelerado de gadgets.

Los relatos pueden leerse independientemente, aunque todos ellos están sutilmente interrelacionados por el fondo, del que se van dando pistas a modo de pinceladas a lo largo de las narraciones.

Vermilion Sands es un libro fascinante sobre los sentimientos humanos. La mayor parte de sus personajes son parejas, algunas más o menos estables, otras formadas transitoriamente sobre un evento, con peculiares relaciones de amor-odio o de dependencia. En estas parejas, la mujer casi siempre suele ser el elemento inestable o como mínimo, más complejo, aunque no siempre.

El libro es sorprendente porque nos muestra un rincón del mundo que bien pudiera ser cualquier playa de las que conocemos, con sus turistas de alto standing, relajados y ociosos en un verano inacabable, pero en el que irrumpen elementos fantásticos del todo increíbles, pero que resultan muy normales en su contexto. Esta dicotomía entre lo familiar y lo onírico es una de las cosas que más acentúan el carácter extraño de las narraciones.

Un Ballard relativamente joven nos muestra aquí que por aquel entonces (entre mediados de los cincuenta y sesenta) entre sus protagonistas ya figuraban las parejas con relaciones complicadas o los ricos ociosos y caprichosos que viven en una realidad completamente ajena a la nuestra.

Es, pues, un libro interesante de leer y padalear, sin prisas, para dejar que los elementos irreales nos envuelvan con su canto.

1 Comments:

At 12:32 a. m., Blogger Spartacus Hugues said...

Justo recopila el tipo de cuentos de Ballard que no soporto. Los de su obsesión por la sinestesia. Plantas sonoras, poemas transcritos en serpentinas que lo ensucian todo, esculturas sonoras... Es cierto que por su similaridad de conceptos tiene lógica la recopilación, pero para mí es más una guía de qué cuentos no leer de Ballard. Claro que para saber esto he tenido que leerlos. Avanzaba su "Cuentos Completos" pensando cada vez que empezaba uno: -Por favor, que no sea de esos, por favor, que no sea uno de esos...

Recomiendo de su etapa más temprana: "Sumidero 69", "Ahora Cero", "Cronópolis", "El Ultimo Mundo del señor Goddard" y "El Hombre Sobrecargado".

Pesadillas hiperurbanizadas, deshumanización, hiperpoblación, artificialidad, contaminación, angustia comtemporanea, visiones apocalípticas...

Sin duda este título puede dar una imagen poco acertada de quien era el Ballard cuentista, y espantar del resto de brillante material a los que se acerquen sin conocimiento a este gran autor.

 

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