04 septiembre 2008

Cuestión de fe

Muchas veces se ha dicho que la ciencia ficción tenía una cierta componente inherente de ateísmo o de agnosticismo. Tal vez, porque la ciencia no suele ser demasiado compatible con la mayoría de credos religiosos tomados literalmente al pie de la letra. Aunque tal vez sea porque un gran número de escritores de género son unos ateos irredentos.

Algunos de ellos son o eran ateos declarados. He aquí una lista de los más conocidos:

Douglas Adams (Guía del autoestopista galáctico), Isaac Asimov (Fundación, Yo, Robot), Harlan Ellison (No tengo boca y debo gritar), Robert Heinlein (Forastero en tierra extraña, Tropas del espacio), H. P. Lovecraft (El horror de Dunwich), Terry Pratchett (Serie de Mundo Disco), Gene Roddenberry (Star Trek), Bruce Sterling (La máquina diferencial), Gore Vidal (Mesías), Kurt Vonnegut Jr. (Galápagos), J. G. Ballard (Vermillion Sands), Iain M. Banks (Serie de la Cultura), Clive Barker (Libros de Sangre), Greg Egan (Cuarentena), Joe Haldeman (La guerra interminable), Harry Harrison (Bill, héroe galáctico), Stanislaw Lem (Solaris), Robert Silverberg (Muero por dentro, Regreso a Belzagor).

¿Os suenan esos nombres?

Otros, en cambio, se declaran simplemente agnósticos, como Margaret Atwood (El cuento de la doncella), Larry Niven (La serie de Mundo Anillo) o Robert. J. Sawyer (Homínidos).

Finalmente, están los escépticos, tal vez más diplomáticos, aunque dudo que con las ideas menos claras, como Arthur C. Clarke (2001. Una odisea en el espacio, El fin de la infancia), Neil Gaiman (American Gods) o Aldous Huxley (¿Un mundo feliz?).

Algunos de estos escritores han escrito gloriosas páginas del género y dada su trayectoria intelectual así como lo que escribían, no me extraña lo más mínimo su falta de fe, como es el caso de Asimov, Silverberg, Vonnegut o Egan.

En cambio, debo reconocer que me ha sorprendido el agnosticismo de Larry Niven o que Clarke fuese "sólo" un escéptico. En fin, ahí queda dicho.

1 Comments:

At 9:05 p. m., Blogger francissco said...

También estaría el caso del supermormón (¿muermón?) Scott Card, con su Ender inevitablemente aniquilador y que luego sufre por ello, lo que no quita que el relato sea entretenidillo.

Y a lo que parece el agnóstico de Barceló le tiene una fe extrema, será porque le vende, je, je

 

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