26 abril 2006

Esos países meridionales...

En un comentario dejado por un visitante del blog en un post anterior se me comentaba que uno de los motivos por los que en los países hispanos se tenía en tan bajo prestigio a la ciencia ficción era que tenemos una cultura que vive de aparentar. Desarrollando la tesis, venía a decir que como las mentes sapientes tenían en mala consideración al género, toda la gente que quiere dárselas de culto aplica el prejuicio sin molestarse en leer nada del género.

Lo de "los países hispanos" me recuerda a un profesor que tenía cuando estudiaba en la Universidad que se refería jocosamente a nuestra costumbre de hablar en clase como "las costumbres de esos pueblos meridionales". Naturalmente nosotros le llamábamos irónicamente "el ario".

Es verdad -aunque no sólo en los países hispanos- que vivimos en una cultura que vive de la apariencia. No vamos a entrar en los abundantes anuncios de coches, en las modelos anoréxicas o en el culto al cuerpo. Algo parecido sucede con la cultura. No parece que esté excesivamente de moda, pero cuando alguien se las quiere dar de culto, siempre recurre a los clichés de moda. Generalmente, escritores cultos que escriben muy bien, pero que son más sosos que la leche desnatada y aburridos a más no poder.

He hecho la prueba en varias ocasiones. Selecciono un sujeto que va de culto y le pregunto si lee ciencia ficción. A veces asoma a su cara un rictus de sorpresa, como si le hubiese preguntado si ha descuartizado a su mujer; a veces, lo que asoma en su rostro es directamente la sonrisita burlona de "cómo me preguntas esa tontería a mí". Pero si seguimos insistiendo, lo normal es que responda -a secas- que "él no lee esas cosas".

Suele ser instructivo insistir un poco más, aun a riesgo de hacerse pesado y preguntarle el porqué de su rechazo. Habitualmente no saben qué decir. Simplemente lo consideran literatura infantil o de tercera categoría. Ellos no leen esas cosas. Pero pocas veces el rechazo está fundamentado en haber leído una obra del género y que no les haya gustado.

Otra cosa que suele apreciarse es que son incapaces de distinguir entre un "mal" libro de una franquicia barata de las perlas del género: todo es lo mismo. Y, por supuesto, si les citas 1984, ¿Un mundo feliz? o cualquier otra obra por el estilo, te dirán que eso no es ciencia ficción. Son buenas, ergo no son ciencia ficción.

Vivimos instalados en el prejuicio, aunque esto no tiene gran cosa que ver con la ciencia ficción o con la fantasía, pues afecta a casi toda la literatura de género y a muchísimas más cosas. Es un fenómeno generalizado en nuestra sociedad, o como diría mi ex-profesor, "de esos pueblos meridionales"...

1 Comments:

At 12:23 a. m., Blogger Severian said...

Bueno, expresaste mi opinion mucho mejor que yo. Te cuento una anecdota para que entiendas el comentario sobre "los paises hispanos".

Trabajo en la investigación cientifica desde hace varios años, me doctoré en Argentina y luego vine a buscar mejores horizontes a Europa.

Durante mis estudios aprendí a ocultar mi gusto por la ciencia ficción ante mis colegas, porque entendi rapido que de no hacerlo cargaría inmediatamente con el estigma de "poco serio". Cada vez que no pude evitar alguna observacion al respecto recibi miradas airadas o condecendientes. Siempre me pregunte como podia ser que gentes que han dedicado su vida a la ciencia y que invierten una buena parte de su tiempo libre en leer podian evitar sentirse atraidos hacia el genero.

Cuando me fui de posdoc a Inglaterra, una vez asisti a un seminario en Cambridge dado por Freeman Dyson (el de las capsulas de Dyson, un tipo fascinante). Me quede azorado al ver como cientificos de reputacion enorme se entusiasmaban como chicos con la deteccion de inteligecia extraterrestre y preguntaban todo tipo de cosas. Nadie pretendio ocultar el interes, nadie dijo "esas cosas son estupideces", todo lo contrario.

Conclui que el fenomeno que vi durante mi carrera (y que vos tan bien describis en tu post) es privativo de latinoamerica (y al parecer de España tambien, segun me enteré visitando blogs).

Agrego para rematar que los unicos que hicieron comentarios "airados" acerca del seminario de Dyson fueron algunos posdocs latinoamericanos.

Severian el Ario...

 

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