16 noviembre 2005

La manía de criticar

Hay algo que no acabo de entender muy bien y es que en un país en el que tradicionalmente se lee poco, cuando surge algún fenómeno editorial como El código da Vinci se lo califique desde todas partes de best seller infumable y se critique el fenómeno en sí.

Vale, de acuerdo, no es ninguna maravilla literaria, deja mucho que desear, los personajes son planos y la trama no es ningún portento de originalidad. Pero por algún motivo que no voy a entrar a analizar aquí, se lo han comprado y se lo han leído muchísimos lectores en todo el mundo, al igual que en nuestro país.

¿Es eso intrínsecamente malo? Yo creo que no. Realmente, me pregunto si los que tanto critican este tipo de libros no será que les fastidia que se lean libros que no son los que a ellos les gustaría que se leyesen. Porque, a ver, cada cual lee lo que le gusta. Esto siempre ha sido así y siempre será así.

Creo que es más importante que la gente lea, que no que lea buenos libros (sea eso lo que sea, claro). Porque si se lee, siempre existe la posibilidad de leer "buenos" libros; si no se lee, no hay ninguna.

Me molesta bastante esa crítica que presupone que lo que lee la mayoría es basura sólo por el hecho de que lo lee la mayoría o porque sus gustos literarios no coinciden con los de los demás. Otro tanto podríamos decir del cine y de muchas más facetas de nuestra vida.

A mi El código da Vinci me pareció un producto de consumo, pensado para disfrutarlo y posiblemente no releerlo jamás. Pero eso no significa que sea un mal libro o que sea infumable o que la gente no deba leerlo. ¿Es que acaso creéis que si la gente no leyera este tipo de libros se leerían cosas "mejores"? Pues no. La realidad es tozuda. Creo que hay en el mercado libros excelentes, independientemente del grupo de criterios que utilicemos para evaluarlos y suelen tener unas ventas moderadas, en el mejor de los casos.

Por supuesto, siempre podemos recurrir a explicaciones rocambolescas acerca de por qué la gente compra tal o cuál libro (o disco o DVD), pero siempre serán eso: especulaciones. Bien lo saben los expertos en marketing.

En fin, que aunque no es la literatura que más me gusta ni creo que el libro en cuestión esté especialmente bien construido, me lo pasé bien leyéndolo y eso ya es mucho hoy día. ¿Que hay libros mejores? ¡Desde luego! Pero no critiquemos tanto a los lectores por un lado y nos quejemos por el otro de que se lee poco.

La cuestión creo que es muy simple: el libro es hoy día un producto de mercado más. Si descontamos los libros que se venden porque están de moda, porque van de boca en boca, porque tienen una portada preciosa o porque están firmados por nuestro autor favorito, así como los que se compran por obligación, me temo que no queda tanto y tanto. A mi personalmente, no me gusta esta situación. Pero es lo que hay. Los libros no son tratados de manera diferente a las colonias, la ropa o la comida y no suelo oír críticas de la gente que consume tal o cual producto, por lo general.

Asumamos de una vez que estamos en el siglo del consumismo y dejémonos de tantos complejos. Por fortuna, de libros "interesantes" seguirá habiendo. Pocos, desde luego, pero es que siempre ha sido así. Si seleccionamos de cada siglo las obras maestras, no hay tantas ni tantas. Siempre ha habido literatura de todo tipo y la gente no ha devorado necesariamente lo que hoy se consideran obras maestras. Por eso hay una literatura culta (que es la que suele estudiarse) y una literatura popular. Pero para entender las preocupaciones de la gente en un determinado momento, hay que estudiarlas a ambas.

¿Por qué tanta crítica, pues? ¿Snobismo? Quizás. Pero no suele criticarse tanto desde el mundillo a otro tipo de libros que también son best sellers. No. Sencillamente, se suele criticar a los de temática más o menos fantástica. Y es que eso de que un foráneo entre a saco en el género utilizando elementos fantásticos pero sin etiquetar su producto como fantasía o ciencia ficción, parece que levanta ampollas. En especial, si triunfa.

1 Comments:

At 5:31 p. m., Anonymous Sisko said...

La verdad es que a mí también me molestan mucho aquellos críticos que identifican "éxito = porquería". Es un fenómeno que se prodiga bastante en la literatura en general, pero que en la literatura de género tal vez lo encontramos un poco más reconcentrado. Uno de los casos más escandalosos de escarnio lo encontramos con Asimov, autor de innumerables títulos y con un buen montón de libros vendidos...

¿Esnobismo? ¿Sectarismo? ¿Mala leche? Pues un poco de todo, pero creo que el problema es más profundo. Si somos pocos los lectores de "género", son todavía más escasos los "críticos literarios". Y si lo que buscamos son buenos críticos...

En mi modesta colaboración como crítico en Cyberdark pude comprobar lo difícil que es realizar una buena crítica. Lo más fácil es resaltar lo negativo, lo que salta a primera vista, muchas veces repitiendo los clichés al uso y sin profundizar en las argumentaciones. En cambio, mostrar los aspectos positivos de una obra requiere como mínimo bastante más trabajo de análisis y argumentación. La mayoría de las veces encontramos críticas sesgadas sólo hacia el lado negativo, pero que si valorásemos los aspectos positivos veríamos que tal vez recompensan lo suficiente como para adquirir la obra.

En el caso de El código da Vinci he podido leer críticas tanto de dentro del mundillo como de revistas y diarios más generalistas. Las primeras eran bastante más negativas y sesgadas que las segundas. Según las primeras, ni tendría que haber tocado las solapas del libro so pena de quedar apestado. En las segundas no todo eran puñaladas y se resaltaban algunos aspectos positivos.

Finalmente me lo leí con conocimiento de causa y dentro del ámbito de la novela (entretenimiento sin pretensiones) la verdad he de reconocer que me lo pasé bastante bien (¡que era de lo que se trataba!).

 

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