23 julio 2019

Más sobre la paradoja de Fermi


La paradoja de Fermi afirma, grosso modo, que si el Universo está lleno de civilizaciones inteligentes, ¿dónde están? ¿Cómo es que no han contactado con nosotros? ¿Cómo es que no detectamos su rastro con nuestros radiotelescopios?

Hay muchas posibles explicaciones, pero si aplicamos la navaja de Ockam –la posibilidad más sencilla suele ser la cierta- es tan simple como decir que si no los detectamos es porque estamos solos.

Particularmente, con todo lo grande que es el Universo, siempre creí que tenía que haber “alguien” más ahí fuera. Pero después de décadas de observación del firmamento podemos concluir con una cierta seguridad dos cosas:

-       Al menos, en nuestra galaxia, no hemos detectado ningún exoplaneta tan habitable como la Tierra. Solo potencialidades y todas tienen sus peros.

-       Al menos, en nuestra galaxia, no se detectan señales de radio que parezcan tener un origen inteligente.

Esto no excluye otras posibilidades, tales como que los posibles aliens se comuniquen con sistemas que no emplean ondas de radio o que nuestra tecnología no sea capaz todavía de detectar planetas potencialmente habitables similares a la Tierra o incluso que existan otro tipo de planetas potencialmente habitables diferentes de la Tierra.

En todo caso, siempre tuve una cierta intuición con el tema de los exoplanetas. La Tierra parece haber sido un caso muy, pero que muy especial en su formación: distancia al Sol, composición, abundancia de agua, una luna gigante que estabiliza su eje de rotación, etcétera. Todo muy ajustado, si queréis, visto desde el principio antrópico.

Esto me lleva a la siguiente reflexión: si realmente estamos solos, ¿qué demonios estamos haciendo con nuestra civilización y nuestro planeta? Nos dirigimos a la ruina y no habrá quien nos llore o continúe nuestra posible “labor inteligente” en el Cosmos.

Tal vez seamos más valiosos de lo que nos pensábamos. Ante la inmensidad aplastante del Cosmos, es posible que almenos en este rincón particular del Universo, seamos la única voz viva e inteligente. Esto nos confiere una responsabilidad inmensa. Tan solo por ello tendríamos que tomarnos mucho más en serio nuestro futuro y el de nuestro planeta, porque no parece haber alternativas por aquí cerca…