28 junio 2026

Correlaciones: Forever young

El año pasado, se hicieron famosos unos comentarios entre algunos de los tiranos que gobiernan amplias regiones de nuestro planeta (Rusia o China, por poner dos ejemplos) acerca de permanecer eternamente jóvenes (y ya de paso, perpetuarse en el poder, ¡faltaría más!).

 

Oír hablar a Vladimir Putin y Xi Jinping sobre ser eternamente jóvenes daba un poco de grima. Al parecer, no tenían bastante con una vida de dominio sobre los demás, que necesitaban más. Bueno, tampoco es tan extraño, conociendo a los personajes.

 

Ya he hablado en alguna ocasión del tremendo y espero que no premonitorio relato de Robert Silverberg, “Trasplante obligatorio” (“Caught in the Organ Draft”, 1972), sobre un mundo en que los jóvenes estaban obligados de ceder sus tejidos y órganos para mantener con vida a los más ancianos.

 

Por supuesto, no es un caso único en la ciencia ficción. Tenemos también la demoledora y muy interesante “Incordie a Jack Barron” (“Bug Jack Barron”, 1968), de Norman Spinrad, de un mundo en el que existen tratamientos de rejuvenecimiento que requieren de un peaje considerable y que fue rompedora, también, por el lenguaje soez que empleaba.

 

O de novelas más recientes, como “Nunca me abandones” (de Kazuo Ishiguro, 2005) o películas como “La isla” (“The Island”, 2005, Michael Bay).

 

Dentro de los relatos en los que se utilizan personas como proveedores baratos de órganos para gente privilegiada, tenemos el caso de que las personas privilegiadas sean los dirigentes del mundo, en una especie de vampirismo exacerbado. El poderoso no solo sojuzga a sus semejantes (a quienes no ve como tales, desde luego) sino que incluso les sorbe la vida.

 

Estamos, tal vez, ante una de las peores facetas del poder. De un poder descontrolado, en el que el culto al líder llega hasta extremos delirantes. El líder quiere sobrevivir a toda costa.

 

Tampoco es muy diferente de las posturas de otros dirigentes, en este caso, económicos del mundo, ciertos hipermillonarios, cuando recurren a sofisticados tratamientos experimentales para rejuvenecer (o envejecer más lentamente) o a métodos más primitivos, como grandes complejos en forma de búnkeres nucleares para sobrevivir a una posible hecatome.

 

Es el instinto de supervivencia, de autoconservación humana llevado a sus últimas consecuencias.

 

 

04 junio 2026

Correlaciones: Buenas noticias del Vaticano

Ya he hablado alguna vez del relato de Silverberg que da nombre a esta entrada, en la que un robot androide acaba entronizado Papa.

 

El actual Papa, León XIV, que es matemático, por cierto y que cuentan que en parte fue elegido para plantar cara a la Inteligencia Artificial que parece omnipresente, no habrá defraudado a mucha gente.

 

Su reciente y primera encíclica “Magnifica Humanitas” trata, precisamente, sobre la IA y advierte que aunque tiene aspectos muy positivos, puede acabar siendo profundamente negativa y hasta peligrosa para el futuro de la Humanidad. Y lo hace de manera detallada y muy razonada.

 

No entraré a resumiros la encíclica (podéis utilizar cualquier IA para que os la lea y la resuma por vosotros; yo lo hice). A fin de cuentas, es un texto muy interesante, pero bastante largo, aunque puede ser algo contradictorio usar, por ejemplo, el ChatGPT a tal efecto. Un signo de los tiempos.

 

La encíclica es enormemente significativa de este Papa. A fin de cuentas, León XIV parece que escogió su nombre pontifical en alusión a León XIII, autor de otra famosa encíclica, la “Rerum novarum” (De las cosas nuevas o De las nuevas realizades), que marcó un antes y un después en la consideración moral de las consecuencias de la revolución industrial, como ahora esta lo hace sobre la revolución de la IA.

 

No me duelen prendas en decir que en seguida pensé en la Yihad Butleriana que describe en Dune y otros libros de la saga, Frank Herbert. Un universo en que la Humanidad se ha enfrentado y ha estado a punto de sucumbir a las IAs. El credo básico de la Yihad Butleriana es: “No harás máquina alguna a semejanza de la mente humana”, contenido en la Biblia Católica Naranja, cosa que el autor utiliza como base para desarrollar un universo en que no existen IAs y estas deben ser sustituidas por humanos, a veces de manera bastante extremista.

 

En fin, que de momento, al menos a corto plazo, no veremos ascender a los cielos al papa robot de Buenas noticias del Vaticano. Veremos si el efecto que tiene la encíclica del Papa llega a ser tan profundo como el que tuvo en su día la Rerum novarum.