05 octubre 2016

Anónimo y anodino



Hay uno de esos relatos de León Arsenal que me llamó enormemente la atención cuando lo leí y que aún recuerdo. Se trata de “El agente exterior”, contenido en la recopilación Besos de alacrán y otros relatos.

En él aparece un personaje que es capaz de colarse en cualquier lugar debido a que tiene una apariencia totalmente anodina y nadie se fija en él. Es una curiosa idea. La del hombre “medio”, la persona totalmente normal y aburrida a la que nadie dirige una simple mirada y, si lo hace, lo olvida inmediatamentre.

Un poco recuerda al caso de los Irregulares de Baker Street, los pilluelos que ocasionalmente aparecen en las novelas de Sherlock Holmes cuando éste quiere introducirse en algún ambiente sin llamar la atención. En este caso, los Irregulares son el hombre medio.

¿Realmente somos conscientes de la gran cantidad de personas con que nos podemos cruzar a lo largo del día y de los que no somos en absoluto conscientes? Especialmente si uno vive en una ciudad o en algún lugar de paso transitado.

Naturalmente, no hay como ser anodino para poder observar impenitentemente sin ser observado, con discreción. Me pregunto cuántas personas deben aplicar esta curiosa técnica…